Cientos de filipinos viven en el cementerio más importante de Manila
Los millonarios le pagan a los más pobres para que les cuiden sus mausoleos. Ahí hacen su vida.
El Cementerio Norte de Manila, en Filipinas, no sólo alberga los restos de presidentes y figuras destacadas de la cultura de ese país, desde 1904. También sirve de hogar para miles de personas, las más pobres de la ciudad.
Estos sobrevivientes entre muertos, según reportaje del New York Times, viven en las criptas y mausoleos de las familias ricas, quienes les pagan por limpiarlos y cuidarlos. Pero no todos se dedican a cuidar las tumbas de los millonarios, otros han aprendido oficios y, por ejemplo, son expertos talladores de mármol, rol necesario para escribir en esa piedra el nombre de los muertos.
De acuerdo con el reportaje, hasta una cuarta parte de los 12 millones de habitantes de Manila vive en "asentamientos irregulares" y quienes lo hacen en los cementerios optaron por esa alternativa por la tranquilidad que ofrece. La inseguridad de los barrios pobres tampoco deja mucha opción.
"En ocasiones es difícil vivir aquí. No siempre tenemos electricidad y no hay agua corriente. Es especialmente difícil en el verano, cuando hace mucho calor”, dijo Jane de Asís, de 26 años, quien vive en un mausoleo de diseño clásico junto a su hijo, dos hermanas, los hijos de sus hermanas y su madre, a quien le pagan por atenderlo.
The New York Times
La gente duerme sobre los mausoleos, conversan entre las tumbas y ven teleseries en los televisores instalados cerca de las lápidas.
La instalación de electricidad en estas casas es igual de improvisada que los edificios que deben iluminar. La mayoría de las personas no tiene agua potable y hacen filas en los pozos públicos, con carretones cargados con botellas vacías. También hay negocios que suministran jabón y velas, en otros productos.
Y mientras la gente hace su vida, el cementerio sigue con su rutina adelante. En un día ocupado, puede haber hasta 80 funerales.