Gastronomía y patrimonio

Del Hotel O’Higgins al Crillón: “Ciudadano a Pata” y la magia de los viejos hoteles

Mario Cavalla revisó los grandes hoteles del siglo XX en Santiago y regiones, a propósito del comentado cierre del Hotel O’Higgins, último emblema de una época dorada de la hotelería nacional.

Por Ciudadano ADN
Viernes 28 de Feb, 2020 - 20:24
Actualizada el Viernes 17 de Abr, 2020 - 14:06

Como cada viernes, Mario Cavalla recorrió las rutas patrimoniales en “Ciudadano a pata”, la columna sobre urbanismo y gastronomía de Ciudadano ADN. En esta ocasión, el periodista se instaló en Viña del Mar para revisar el cierre indefinido del Hotel O’Higgins, hotel oficial del Festival hasta 2006, “y que sigue siéndolo aunque no tenga la preponderancia y el protagonismo de antes”.

Un hotel que “se fue quedando en el tiempo, y se fue quedando chico”, en comparación al Miramar, otro eje de la hotelería viñamarina, que ha alojado a célebres figuras de la talla de Vittorio Gassman, James Stewart, Gina Lollobrigida, Indhira Gandhi y el Mariscal Tito.

El Hotel O’Higgins, además, opera como “punto de encuentro social y de reunión”. Sus orígenes se remontan a las primeras décadas del siglo XX, donde junto con Valparaíso, la Ciudad Jardín “recogió lo mejor de la hotelería nacional”. Porque, en esa época, los barcos y los grandes negocios centraban el flujo de extranjeros en la zona costera.

En Santiago, en tanto, destacaba el Hotel Inglés, en plena Plaza de Armas, donde se alojó el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento en su exilio en nuestro país. Más tarde se instaló el Hotel Crillón, en Agustinas con Ahumada, donde hoy funciona una multitienda en la que aún destacan sus escaleras de mármol. Un hotel marcado por el episodio policial que protagonizó la escritora María Luisa Bombal, quien le disparó a su exmarido en ese lugar, o por la inspiración de obras como “La chica del Crillón”.

Otro emblemático de la capital es el Hotel Carrera, desde cuyo piso 12 se grabaron casi todas las imágenes de archivo existentes de La Moneda en llamas para el Golpe Militar de 1973. “Yo creo que Santiago se perdió la oportunidad de seguir teniendo un hotel de ese talante, que emplazado en ese lugar, le daba una personalidad especial al centro”, comentó Cavalla, recordando las elegantes decoraciones de su entrada, las cenas en su azotea con piscina y la visita de personalidades como la Reina Isabel II, que terminó ahí tras el incendio del Palacio Cousiño, lugar que había sido originalmente previsto para su estadía.

Pero en provincias también hay hoteles ilustres, como el Francisco de Aguirre, en La Serena, que destaca por su arquitectura colonial, el Vicente Pérez Rosales de Puerto Montt o el Gran Hotel Pucón del balneario homónimo.

Para terminar, Cavalla entregó su infaltable dato gastronómico: la Pensión Valdés, a una cuadra del mercado de Chillán, que tiene capacidad para 380 personas y cuenta con una sólida oferta de gastronomía local, con platos como longaniza, chupe de guitarras y sandwiches gigantes, de los que ninguno supera los 5 mil pesos.

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