Aroldo Maciel rompe el silencio tras fuerte terremoto en México y anuncia “noticia clave” para Chile: “La energía migró...”
Pese a que no cuenta con respaldo científico, el autodenominado investigador brasileño volvió a referirse a su teoría, la cual sostiene que el doble terremoto en Venezuela dejará secuelas en otros países.
El viernes por la mañana, México fue el epicentro de un terremoto de magnitud 7.3 que también se pudo sentir en Guatemala y El Salvador.
Pocos minutos después, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) descartó riesgo de tsunami para las costas de Chile.
Eso sí, otra voz que no pudo evitar referirse al tema fue Aroldo Maciel, el hombre que ganó fama en Chile gracias a Juan Andrés Salfate y que dice tener un método para adelantarse a los movimientos telúricos.
Durante semanas, y tras el doble terremoto en Venezuela, el brasileño ha insistido en una teoría de “migración sismica”. Según él, si tiembla fuerte en un lugar, la energía se trasladaría a otro un tiempo después.
Pese a que no cuenta con respaldo oficial, en más de una ocasión reciente ha manifestado que el territorio nacional sería uno de los sectores donde se podría mover la tierra por esta suerte de “efecto dominó”, claro que ahora entregó noticias positivas al respecto.
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En una transmisión en vivo en redes sociales, el hombre habló de “una buena y una mala noticia”.
“La buena es para el sur de Chile, que era uno de los cuatro sitios con riesgo de terremoto sobre los 7,5 en la segunda quincena de julio”, lanzó. Acorde a su versión, el remezón descartó que se desatara la situación en esta parte del fin del mundo.
“Seguramente hay gente que no cree todavía, pero la energía migró hacia México, como corresponde”, siguió. Maciel dijo que elaborará un nuevo informe y arrancará con otro monitoreo para ver cómo avanza la situación.
***Cabe recordar que los pronósticos de Aroldo Maciel se basan estrictamente en una hipótesis personal que carece de validación científica. Hasta la fecha, los expertos y organismos sismológicos internacionales coinciden en que no existe ninguna herramienta ni metodología aprobada por la comunidad competente capaz de anticipar con precisión cuándo, dónde o de qué intensidad será un terremoto.