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¿Tu apellido aparece en los registros nazis? Así puedes averiguarlo con este nuevo buscador

Esta nueva herramienta permite consultar millones de registros digitalizados del Partido Nazi.

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¿Tu apellido aparece en los registros nazis? Así puedes averiguarlo con este nuevo buscador

¿Tu apellido aparece en los registros nazis? Así puedes averiguarlo con este nuevo buscador / Artsiom Malashenko

Muchos alemanes desean saber si sus familiares pertenecieron al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP, por sus siglas en alemán) y acuden en masa a comprobarlo intentando acceder a las fichas digitalizadas de los Archivos Nacionales de Estados Unidos. El problema es que muchas veces es difícil acceder a ellos debido al alto volumen de tráfico y a la complejidad de la navegación.

El diario alemán Die Zeit ha desarrollado una herramienta para simplificar la búsqueda. Hay que introducir el nombre, opcionalmente el año y el lugar de nacimiento, y aparecen los resultados. Esto también puede ser de interés para quienes viven en Latinoamérica, donde muchos nazis se escondieron tras la Segunda Guerra Mundial, pero es necesario suscribirse para acceder al servicio.

Encontrar en ese archivo el nombre de la persona que se está buscando puede ser doloroso, porque implica ver a la propia familia bajo una luz diferente, después de décadas.

Tras la la guerra, casi ninguna familia habló sobre los crímenes de la era nazi. Según un estudio, más de dos tercios de los alemanes creen que sus antepasados no fueron nazis; casi el 36 por ciento incluso incluye a sus familiares entre las víctimas, y más del 30 por ciento supone que sus antepasados ayudaron a posibles víctimas del nazismo.

En verdad, esto dista mucho de la realidad. Solo alrededor del uno por ciento resistió activamente el nazismo.

“Son personas honorables”

Tras la guerra, los principales criminales de guerra fueron juzgados y condenados en los Juicios de Núremberg. “Existía la percepción de que aquellas personas fueron las culpables, pero que en el resto de la sociedad no había atisbo de culpa”, dice a DW la investigadora de estudios culturales Aleida Assmann.

Esta idea cambió cuando médicos, industriales y funcionarios públicos también comparecieron ante los tribunales y tuvieron que justificar sus acciones bajo el régimen nazi. “Entonces la gente decía: ‘Pero ahora prácticamente todos están siendo juzgados. Eso no puede estar bien. Son personas honorables’”, explica Christian Staas, jefe del departamento de historia de Die Zeit. “Y los alemanes comenzaron a resistirse a estos juicios. La mayoría se consideraba víctima del nacionalsocialismo y no culpables”, afirma.

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Por eso aseguraban que no sabían nada sobre los asesinatos en masa de judíos. Como parte del programa de “reeducación”, los aliados obligaron a todos los alemanes a ver documentales sobre los campos de concentración liberados en los cines. El objetivo era combatir la negación colectiva de la población.

Al mismo tiempo, comenzó el proceso de la llamada desnazificación. Todos los alemanes debían completar extensos cuestionarios, en los que todos intentaban parecer lo más inofensivos posible. Los documentos se conocían irónicamente como “certificados Persil”, la conocida marca de detergente: “El blanco es el color de la pureza, y por supuesto, de la inocencia”, subraya Aleida Assmann. Con el “concepto Persil”, uno podía lavar su culpa.

Tras la guerra, los alemanes se dedicaron a reconstruir el país. La década de 1950 fue testigo del milagro económico y de una renovada prosperidad. Fue la siguiente generación la que empezó a plantear preguntas incómodas a sus padres.

Staas, editor de Die Zeit, cree que la serie Holocausto, de finales de lo 70, desató un animado debate sobre la culpabilidad de todos los alemanes, ya que, al fin y al cabo, todos presenciaron la deportación de los judíos.

Y es que el reflejo de relativizar persiste hasta el día de hoy. El abuelo materno, por ejemplo, de Hanno Dannefeldt, fue miembro de la Napola, un internado de élite donde los nazis pretendían formar a sus futuros líderes militares y políticos.

”Cuando se confronta a la gente con esto, surge rápidamente una retórica de justificación. En el caso de mi abuelo, se decía: ‘Era tan joven que su padre lo envió a la Napola. Pero después, fue un buen esposo, un buen padre, un buen abuelo’“, señala Dannefeldt.

Revisión del pasado

Ochenta y un años después de la caída del régimen nazi, resulta difícil esclarecer los motivos de los antepasados para unirse al NSDAP. La fecha de afiliación puede ofrecer algunas pistas, comenta Christian Staas: “Si alguien se unió al partido antes de 1933 (año de la toma del poder por los nazis), se puede concluir que estaba de acuerdo con la ideología”.

Alemania es considerada un referente mundial en la revisión del pasado. Entre otras cosas, el horror del pasado asalta a los transeúntes a través de las llamadas Stolpersteine, placas conmemorativas al pie de cada casa cuyos habitantes fueron detenidos y asesinados por los nazis. También está el monumento conmemorativo al Holocausto en el corazón de Berlín. Pero, por otro lado, en Alemania cobra auge la ultraderecha y el partido populista de derecha AfD está ganando influencia.

Según una mujer entrevistada por Die Zeit, lo importante es “cómo actuamos cuando cambian las condiciones políticas y si tenemos el valor de sacar las conclusiones necesarias para proteger nuestros valores democráticos fundamentales”.

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