“Si llega el momento quiero morir como un samurái”: instructor que sufrió cinco disparos en Calera de Tango rompe el silencio y relata su historia
El 24 de abril de 2025, Claudio Báez, recibió cinco disparos a quemarropa mientras impartía una clase de kárate.

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La vida de Claudio Báez cambió de un día para otro el jueves 24 de abril de 2025. A las 19:00 horas de esa jornada, el instructor de kárate impartía clases de artes marciales a un grupo de niños en Calera de Tango cuando, de un momento a otro, un sujeto ingresó al recinto y le disparó en cinco oportunidades.
A más de un año de aquel ataque, aún se desconoce la identidad del autor y el motivo por el que atentó contra Claudio Báez, quien milagrosamente sobrevivió.
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En conversación con Las Últimas Noticias, el profesor de kárate recordó lo ocurrido aquel 24 de abril.
“Todo fue extremadamente rápido. Yo estaba de espaldas. Siento algo en la puerta, me doy vuelta y me llegan los disparos. En un instante sentí que todo era un sueño. Caía al suelo y me dije: ‘Esto es un sueño’. Después vi la sangre y a la gente que trataba de ayudarme y supe que todo era real”, comentó.
“Nunca perdí el conocimiento, aunque hay algunos hechos que se trastocaron en mi mente con el antes y el después. Hasta ese minuto mi vida transcurría en un ambiente de relativa calma y orden. Y me gusta pensar que, siendo una persona que está lejos de sentirse perfecta, soy un buen ser humano. Así que en ese momento nunca pensé que iba a morirme; siempre pensé: ‘¿Por qué? ¿Por qué me hicieron esto?’”, agregó.
“Era una lucha por la supervivencia en una especia de selva”
Báez recordó que, cuando llegó la ambulancia para trasladarlo a un centro asistencial, fue acompañado por un estudiante adulto llamado Pedro, quien le repetía que era una buena persona, y por Marisel, quien le pedía que no muriera porque les “enseñó a ser fuertes”.
“Estuve tres semanas inconsciente. Al principio fue difícil porque tuve muchas alucinaciones, muchas cosas que no eran reales. Soñaba con leones, con fieras; sentía mucha angustia y miedo. Era una lucha por la supervivencia en una especie de selva”, rememoró.
“Cierta vez le dije a mi esposa: ‘¿Será el momento ya de renunciar a todo esto?’. Renunciar a la vida que siempre he llevado, a la competencia, a todo. Y ella me miró muy profundamente. Recuerdo sus ojos azules mirándome con mucha intensidad. Me dijo: ‘Ahora es el momento en que debes ser más fuerte. Hay mucha gente que te sigue, muchos niños. Tú debes ser el ejemplo para ellos. Levántate’”, relató.
“Yo crecí haciendo kárate, crecí bajo el código de un guerrero"
Tras dejar el hospital, Claudio Báez volvió a impartir clases de kárate, a pesar de que sus alumnos le pedían que se calmara.
“Yo camino con la frente en alto. Yo no he hecho nada; yo soy una víctima de este cuento. Voy a caminar sin esconderme”, afirmó.
“Tanto así que el 22 de septiembre del año pasado me dieron el alta médica y el 23, en la mañana, me fui al Panamericano de Colombia a rendir examen para subir de categoría. Mi cuerpo no era el mismo, pero yo dije: ‘Voy a hacer lo que pueda con todo lo que tengo’. De diez personas que dimos el examen, aprobamos cuatro. Mi vida cambió desde ese minuto”, recordó Báez.
Finalmente, el instructor reflexionó sobre la forma en que enfrentó este duro proceso.
“Yo crecí haciendo kárate, crecí bajo el código de un guerrero. Y si llega el momento, quiero morir como un samurái”, cerró.
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