Dormir mal podría elevar el riesgo de sufrir esta grave enfermedad, según reciente estudio
El análisis sugiere que el insomnio podría implicar una mayor probabilidad de desarrollar la afección a edad temprana.

Dormir mal podría elevar el riesgo de sufrir esta grave enfermedad, según reciente estudio / Agencia Getty
Dormir mal podría tener efectos más amplios que el cansancio, la irritabilidad o la falta de concentración. Nuevas investigaciones presentadas en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) observaron una asociación entre el insomnio y un mayor riesgo de desarrollar algunos cánceres de aparición temprana.
Los estudios analizaron registros de salud de millones de personas y detectaron que quienes presentaban insomnio tenían una mayor probabilidad de desarrollar cánceres hormonodependientes antes de los 50 años, entre ellos cáncer de mama, ovario y útero, además de cáncer colorrectal. Sin embargo, los resultados no permiten concluir que dormir mal cause cáncer de manera directa.
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“Uno de los aspectos que más interés ha despertado en oncología durante el último tiempo es el aumento de algunos cánceres en personas menores de 50 años. Aunque factores como la alimentación, el sedentarismo, la obesidad o los antecedentes familiares siguen siendo fundamentales, estudios como este buscan identificar otros elementos que podrían estar influyendo en este fenómeno”, explicó el Dr. Marcelo Garrido, oncólogo médico del Centro Oncológico de Clínica Indisa.
Según detalló, el sueño cumple funciones esenciales para el organismo. Durante el descanso nocturno se activan procesos vinculados a la regulación hormonal, la recuperación metabólica, la respuesta inmune y la reparación celular, mecanismos que han despertado creciente interés en la comunidad científica.
“Hoy sabemos que dormir bien es mucho más que descansar. El sueño participa en la regulación de múltiples funciones biológicas, incluyendo procesos hormonales, inmunológicos y metabólicos”, señaló el Dr. Roberto Arias, director del Centro del Sueño de Clínica Indisa.
Uno de los puntos que se investiga es la alteración crónica del ritmo circadiano, el reloj biológico que coordina funciones del cuerpo durante el día y la noche. Cuando ese sistema se desregula, pueden aparecer cambios hormonales, alteraciones inmunológicas e inflamación persistente.
“Es importante entender que estos estudios muestran una asociación, no una relación de causa y efecto. Sin embargo, aportan evidencia interesante sobre el rol que podrían tener factores relacionados con el sueño en distintos procesos biológicos involucrados en el desarrollo de enfermedades”, precisó Garrido.
Los especialistas recomiendan consultar cuando las dificultades para dormir se prolongan, provocan cansancio persistente o afectan la vida diaria. “El insomnio no debe normalizarse”, concluyó Arias.
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