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EE.UU. niega responsabilidad: revelan error del Pentágono que desató bombardeo que mató 123 niños en una escuela de Irán

Transcurridos más de 120 días desde el letal ataque en Minab que costó la vida a decenas de niños, la administración Trump no asume la responsabilidad directa del incidente.

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Getty Images / Anadolu

A más de 120 días de haber sido perpetrado, el ataque más mortífero reportado en el marco de la guerra que sostienen Estados Unidos e Israel en contra de Irán continúa sumido en el secretismo institucional. Pese a que un misil estadounidense impactó de manera directa contra la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en la ciudad de Minab, provocando el colapso total de la infraestructura, la administración de Donald Trump aún no ha aceptado formalmente la responsabilidad ni ha divulgado las conclusiones de la investigación interna del Pentágono.

Una reconstrucción de los hechos realizada por la agencia The Associated Press (AP) —basada en registros satelitales, grabaciones de video y entrevistas a civiles bajo condición de anonimato— reveló que el mando militar estadounidense poseía evidencias de la autoría casi de inmediato. Sin embargo, la falta de transparencia de Washington y la intensa politización de la tragedia por parte de la teocracia iraní han generado un vacío de rendición de cuentas, dejando a los familiares de las víctimas sin una lista oficial de fallecidos ni respuestas claras.

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El día del ataque: La trampa mortal en Minab

Los acontecimientos se remontan a la mañana del sábado 28 de febrero, un día lectivo regular en Irán en pleno periodo de Ramadán. La escuela afectada, cuyo nombre en persa significa “Buen Árbol”, albergaba a cientos de estudiantes de ambos sexos. El recinto compartía un muro perimetral con una base de la Guardia Revolucionaria Islámica, institución estatal con la que muchas de las familias de los alumnos mantenían estrechos vínculos dinásticos.

Alrededor de las 09:40 horas, los directivos de la escuela recibieron alertas de que las bombas de las fuerzas aliadas habían comenzado a caer sobre la capital, Teherán. Ante el peligro, los profesores procedieron a llamar de urgencia a los padres para que retiraran a sus hijos antes de tiempo. A las 10:15 horas, los medios estatales oficializaron el cierre de colegios a nivel nacional. Fue precisamente en esos instantes de evacuación cuando múltiples municiones impactaron el complejo amurallado, destruyendo al menos cinco edificios y atrapando a los niños bajo toneladas de escombros.

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Getty Images / NurPhoto

Las labores de rescate improvisadas por los vecinos documentaron escenas de horror, con cuerpos completamente mutilados e irreconocibles. Al cierre de la jornada, los equipos médicos locales estimaron de forma preliminar al menos 108 cadáveres, cifra que al día siguiente los medios oficiales de la República Islámica elevaron a 168 víctimas fatales.

Negación política y uso propagandístico del dolor

Al ser consultado sobre las implicaciones de este ataque, el presidente Donald Trump optó por desmarcarse de las acusaciones. El mandatario aseguró que no ha leído los reportes del Pentágono ni cuenta con evidencias que incriminen a las fuerzas norteamericanas. “No creo que vayan a resolver nunca ese problema en cuanto a quién tuvo la culpa, porque había misiles volando por todas partes. No creo que hayamos sido nosotros”, sentenció.

En la otra vereda, el gobierno de Irán tomó el control absoluto del mensaje tras aplicar un apagón nacional de internet y restringir el ingreso a la prensa extranjera. Según un informe denunciado por Amnistía Internacional, las autoridades iraníes explotaron el sufrimiento de las familias con fines puramente propagandísticos, bautizando a los menores fallecidos como “mártires”, sepultándolos en cuadrículas de tumbas sin marcar y utilizando la cifra de “Minab 168” como el nombre oficial de su equipo de negociación de paz con Estados Unidos.

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Getty Images / Majid Saeedi

Listas desactualizadas: La falla sistemática del Pentágono

En el plano de las responsabilidades técnicas, funcionarios de defensa bajo anonimato admitieron a AP que el bombardeo sacó a la luz graves deficiencias en los procesos de revisión de los objetivos militares. Aunque un analista de inteligencia identificó formalmente el edificio como una escuela hace siete años, dicho descubrimiento no fue compartido de manera efectiva entre las diferentes agencias de planificación táctica, provocando que los promotores de la misión operaran bajo el desconocimiento de que el objetivo albergaba civiles.

Exmiembros del Pentágono atribuyen esta falla a las reformas impulsadas por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien bajo criterios de priorizar la letalidad redujo drásticamente el financiamiento y personal del Centro de Excelencia para la Protección Civil. Esta reducción paralizó por completo la actualización de las “listas de no ataque”, que detallan los perímetros protegidos como escuelas, mezquitas y hospitales en las zonas de conflicto.

A pesar del silencio gubernamental, el grupo independiente de monitoreo Airwars logró verificar mediante fuentes abiertas la identidad de 157 fallecidos, confirmando que 123 de ellos eran niños menores de 13 años. Actualmente, el Comando Central del ejército estadounidense mantiene bajo revisión las conclusiones de la investigación, mientras que miembros del Congreso, como el senador republicano Mike Rounds, presionan para que el informe definitivo sea divulgado de forma pública de cara a salvaguardar la fe pública internacional.

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