Acuerdo entre EE.UU. e Irán desata críticas de Israel: dejaría en mejor pie a Teherán que en 2015
El borrador del pacto que se firmará en Suiza detiene las hostilidades y otorga a Teherán la venta libre de petróleo más US$300.000 millones para reconstrucción.

Getty Images / Manuel Augusto Moreno
Las minutas y cláusulas de un acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán se filtraron a la luz pública, exponiendo los términos de un documento que busca consagrar el término definitivo de las acciones bélicas entre las potencias. De acuerdo con los borradores técnicos validados en líneas generales por delegaciones internacionales, la República Islámica se compromete a ejecutar medidas inmediatas para reabrir el Estrecho de Ormuz, restituyendo el flujo naviero regular a cambio de la autorización formal para comercializar su producción de petróleo sin restricciones internacionales.
El documento base, cuya firma protocolar está programada para este viernes en Suiza, estipula de forma anexa que Irán percibirá una asignación de al menos 300.000 millones de dólares destinados a tareas de reconstrucción tras la intensa campaña de bombardeos desplegada por las fuerzas estadounidenses e israelíes. Asimismo, el texto legal compromete la voluntad política de Washington para gestionar el levantamiento total de las sanciones económicas y administrativas dictadas por la Casa Blanca y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra Teherán, sujeto a la consecución de un tratado de cierre respecto a las operaciones de su programa nuclear.
El conflicto armado se inició formalmente el 28 de febrero, tramo donde Estados Unidos e Israel articularon ofensivas militares orientadas de forma primaria a neutralizar las capacidades de Irán para fabricar armamento atómico. Sin embargo, el presente memorando detiene las hostilidades antes de consolidar dicho objetivo estratégico, abriendo en su lugar una franja de negociación nuclear de 60 días prorrogables y confiriendo un pliego de beneficios iniciales a Teherán que superan con creces los estándares del acuerdo nuclear suscrito en 2015, pacto del cual el propio presidente Donald Trump se marginó durante su primer mandato aduciendo que era el “peor acuerdo de la historia”.
Tensiones políticas y discrepancias sobre el terreno
El texto de la tregua provisional generó de forma inmediata fisuras institucionales y proyecciones de una férrea oposición política en los salones de Washington. En el plano internacional, el documento asesta un revés estructural para el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien ha debido absorber intensas oleadas de críticas provenientes de los medios de comunicación locales, líderes de la oposición y facciones de su propia coalición de gobierno a medida que se difunden las filtraciones.
Revisa también:

Uno de los acápites más complejos y delicados del pacto aborda el cese total de las operaciones de combate en territorio de Líbano entre las fuerzas del ejército israelí y la milicia chiita Hezbolá, facción que cuenta con el soporte logístico e ideológico de Irán. La aplicación de este apartado genera fricciones debido a que las autoridades de Israel han insistido en su derecho a mantener posiciones de ocupación y defensa en vastas extensiones del suelo libanés. En contraposición, la diplomacia iraní sostiene que el marco del acuerdo obliga a la retirada total de los contingentes sionistas, un requerimiento técnico que, no obstante, no figura de manera explícita en las versiones filtradas del memorando.
Respecto a la fidelidad del texto, fuentes regionales bajo reserva confirmaron que las copias divulgadas coinciden con los despachos emitidos por la cadena de noticias saudí Al Arabiya y la agencia Bloomberg. Desde la Casa Blanca, el director de comunicaciones, Steven Cheung, desestimó parcialmente las filtraciones aseverando que las publicaciones no reflejan con precisión el lenguaje final del instrumento legal, mientras que la agencia semioficial iraní Tasnim acusó que los informes de prensa adolecen de vacíos y tramos incompletos.
Viabilidad financiera de la reconstrucción y alivio energético
La implementación de los fondos de reconstrucción por US$300.000 millones introdujo debates respecto al origen de los capitales. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, deslizó que la millonaria glosa presupuestaria sería financiada mediante inversiones directas provistas por las naciones árabes del Golfo Pérsico. Sin embargo, analistas del sector advierten que los estados de la cuenca del Golfo presentarán severas reticencias a subsidiar la infraestructura de Teherán, considerando que las incursiones armadas y los bombardeos iraníes destruyeron múltiples refinerías e instalaciones petroleras en sus respectivos territorios durante el desarrollo de la guerra. El presidente Trump reafirmó que Estados Unidos no aportará fondos públicos a dicho ítem, delegando la responsabilidad de financiamiento en terceros países.
En el plano macroeconómico, el cese de hostilidades representa un alivio de proporciones para los mercados globales de energía. El cierre de facto del Estrecho de Ormuz —vía marítima por donde transitaba una quinta parte del petróleo y gas natural comercializado a nivel mundial— producto de los ataques y el minado de buques por parte de las fuerzas iraníes, había detonado una crisis energética histórica que encareció de manera drástica los precios de los combustibles y los alimentos básicos. El pliego provisional ordena el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos de Irán y fija un plazo de 30 días para restituir el tráfico regular del estrecho, reconociendo la necesidad de activar operativos militares para la destrucción de las minas flotantes sembradas en la ruta hidromarítima.
Finalmente, las autoridades de Pakistán, quienes ejercieron roles de mediación diplomática en las tratativas, precisaron que los beneficios definitivos para Irán se implementarán de forma escalonada e indexados a los avances técnicos de las mesas de negociación nuclear. En el texto provisional, Irán reiteró su compromiso formal de no desarrollar jamás armas de destrucción masiva, una declaración de intenciones que contrasta con las últimas auditorías del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), entidad que alertó que la República Islámica posee actualmente reservas y volúmenes de uranio altamente enriquecido suficientes para manufacturar múltiples bombas atómicas en caso de romper los protocolos de supervisión.
Sigue a ADN.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.





















