• 05 JUN 2026

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VIDEO. El peligro de culpar a la víctima: constelador familiar que afirma que las violaciones son “actos de amor” viene a Chile

Renzo Alfaro, que se autodenomina como “un guía y un faro para quienes buscan sanar”, asegura que “el violador es violador por amor”. Exportos advierten del peligro de estas pseudoterapias que han llevado a personas incluso a quitarse la vida tras la exposición descuidada de los traumas severos.

El violador es violador por amor. Todo perpetrador es un perpetrador por amor, está vengando a un ancestro”, dice Renzo Alfaro, constelador familiar peruano que dará un curso en Chile la próxima semana para 200 personas por un valor de entre los 100 y 50 dólares en el Hotel Neruda, en la comuna de Providencia.

Alfaro es parte del movimiento creado en la década de los 90 por Bert Hellinger, quien propone que los problemas emocionales y de salud en general están ligados a conflictos que no son nuestros sino que vienen desde nuestros ancestros, esto, a través de lo que llaman el “campo mórfico”, lo que que carece totalmente de sustento científico.

El pseudo terapeuta peruano se describe a sí mismo en su sitio web como “un visionario cuya vida ha sido dedicada al crecimiento personal y organizacional” y anuncia que cuenta con “con una sólida formación en administración de empresas, filosofía, teología y pedagogía“.

“Renzo Alfaro no es solo un facilitador; es un guía y un faro para quienes buscan sanar, crecer y reconectar con su esencia”, se lee en su página.

En el contexto de esa “metodología”, Alfaro sostiene que el violador actúa basado en buscar una venganza: “El niño se llena de rabia al ver la rabia de ese abuelo que fue violado y le dice ”Yo te vengaré.” “Si tocan a alguien de tu familia, ¿qué quieres hacer? Ese es el amor arcaico. Quiero vengarlo”

“Un ancestro de ella violó a un ancestro mío, yo estoy vengando a mi ancestro con alguien del clan familiar de quien le hizo daño a mi ancestro”, dice el constelador, afirmando que la culpa reside en la víctima.

Renzo Alfaro constelador familiar

La revictimización y la retraumatización de las víctimas

El doctor en psicología de la Universidad de Chile y docente adjunto de la Universidad Católica, Fernando Parada, explica que las constelaciones familiares mezclan principios válidos de la terapia sistémica con misticismo y conceptos derivados de la física cuántica que no cuentan con ningún respaldo en la academía.

El especialista advierte que este tipo de pseudoterapias “son super peligrosas” y apunta a que, a diferencia de la psicoterapia basada en evidencia que trata los traumas de manera muy delicada y paulatina, en las constelaciones “el peligro más grande es el de la revictimización y la retraumatización de las víctimas”.

El peligro para las víctimas es profundo porque en una sola sesión puede ocurrir “que se actúe toda esta situación traumática y que además te toque perdonar a una persona que te violó o que te agredió”, comenta Parada; además, las consecuencias pueden ser fatales, ya que la retraumatización “reactiva todos los síntomas del estrés postraumático agudo” y, según advierte el psicólogo, “hay gente que se ha suicidado después de este tipo de de intervenciones, precisamente porque la disonancia es completamente intolerable para ellos”.

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La crítica desde la academia

A nivel de evidencia clínica de su efectividad, el experto señala que el último metaanálisis de estudios rigurosos “concluye tajantemente que no es posible, bajo ningún punto de vista establecer efectividad de este tipo por la baja calidad de los estudios, por el bajo soporte empírico que tiene la teoría detrás de las constelaciones familiares”.

Además, aclara que los pocos estudios que muestran resultados positivos están mal diseñados y están hechos “con población que no tiene ningún diagnóstico, están hechos con población subclínica”, no con las víctimas de trauma complejo que suelen atraer estos grupos.

“Una interpretación muy perversa”

Sobre las interpretaciones de la violación como un “acto de amor” o una venganza de vidas pasadas, Parada afirma que es aberrante porque obliga al paciente a “aceptar una interpretación muy perversa de lo que ocurrió”.

Esto resulta en un daño psicológico gravísimo para la persona agredida porque “lo que genera es una discordancia, una disonancia afectiva muy grande en las víctimas que tienen que al parecer aceptar la idea de que lo que les hicieron estaba bien y entonces ellos tienen que perdonar”. Pareciera ser, concluye el profesional, un sistema diseñado “para hacer sentir bien al constelador” mostrando su supuesta grandiosidad para ver conflictos ancestrales, más que para sanar a la víctima.

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