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Estados Unidos e Irán cruzan ataques con drones y misiles mientras mantienen negociaciones de tregua

El Pentágono bombardeó radares en territorio iraní tras el derribo de una de sus aeronaves, mientras Teherán atacó instalaciones con presencia norteamericana en Kuwait.

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GETTY IMAGES / rarrarorro

Las fuerzas armadas de Estados Unidos e Irán protagonizaron una nueva escalada militar mediante bombardeos recíprocos con misiles y drones en puntos estratégicos de Medio Oriente. La ofensiva se ejecutó en medio de un alto el fuego nominal que se mantiene bajo constante presión, mientras diplomáticos de ambas administraciones intentan avanzar en las mesas de negociación para poner fin al conflicto bélico iniciado el pasado 28 de febrero.

El Comando Central del ejército estadounidense (Centcom) confirmó la realización de ataques aéreos selectivos en los alrededores de la ciudad iraní de Geruk y en la isla de Qeshm. La operación, calificada por Washington como una respuesta directa y medida ante el derribo previo de un dron norteamericano MQ-1 sobre aguas internacionales, destruyó sistemas de defensa aérea, una estación de control terrestre y dos aeronaves no tripuladas de ataque que ponían en riesgo la navegación comercial.

Ataques en Kuwait e interceptación de misiles balísticos

La réplica de las fuerzas iraníes apuntó hacia los contingentes estadounidenses estacionados en el exterior. La Guardia Revolucionaria de Irán, a través de la agencia estatal de noticias IRNA, adjudicó un ataque con misiles y drones dirigido a las bases militares ubicadas en Kuwait, dependencias que albergan el Cuartel General y el comando avanzado del Ejército de los Estados Unidos en la región.

Las defensas antiaéreas norteamericanas informaron la interceptación exitosa de dos misiles balísticos lanzados por las fuerzas de Teherán, confirmando que el incidente no dejó soldados heridos. Durante la jornada, la televisión estatal iraní difundió imágenes del lanzamiento de estos proyectiles, exponiendo un primer plano de los dispositivos con una pegatina del presidente estadounidense, Donald Trump, junto a la consigna: “Hasta que el último soldado estadounidense abandone la región”.

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Crisis de suministros en el estrecho de Ormuz

De forma paralela a las hostilidades terrestres, Irán mantiene interrumpido el libre tránsito por el estrecho de Ormuz, vía marítima clave por donde circulaba una quinta parte del petróleo y gas natural del mercado mundial. Los reportes de Lloyd’s List Intelligence constataron que el tráfico comercial cayó a niveles mínimos debido al temor de las firmas navieras, registrándose el tránsito de solo 36 buques en una semana, en comparación con el promedio previo a la guerra que superaba las 130 embarcaciones diarias.

Esta parálisis logística mantiene bajo presión el suministro energético internacional y el mercado de los fertilizantes químicos, considerando que la región del Golfo concentra el 30% de la producción global de este insumo agrícola, lo que encendió las alarmas ante eventuales crisis de desabastecimiento de alimentos. En ese contexto de tensión naval, el ejército británico reportó que un buque de carga civil fue alcanzado por un proyectil frente a las costas de Umm Qasr, en Irak, provocando una explosión de proporciones en la sala de máquinas del navío.

Tensiones políticas y el frente en Líbano

En el plano político, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, cuestionó la credibilidad de Washington acusando un cambio de posturas constante en el marco del programa nuclear, aclarando que las citas se desarrollan en un ambiente de profunda desconfianza. Por su parte, el presidente Donald Trump manifestó optimismo a través de su plataforma Truth Social, señalando que las conversaciones avanzan positivamente y que Irán busca sellar un trato definitivo para la reapertura de las rutas comerciales.

Finalmente, el panorama bélico regional sumó complicaciones por la intensificación de los enfrentamientos entre el ejército de Israel y el grupo libanés Hezbolá. Las fuerzas israelíes extendieron su ocupación territorial hacia diversas zonas de Líbano, mientras que la milicia chiíta —aliada estratégica del régimen de Teherán— mantiene el lanzamiento diario de drones de ataque contra posiciones dentro de las fronteras de Israel.

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