Estados Unidos eleva la tensión con Cuba: nuevas sanciones económicas apuntan a la cúpula ministerial y militar
El panorama sigue agudizándose y comienza a hablarse de un escenario con resoluciones armadas.
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La tensión internacional sigue agudizándose en diferentes regiones y la relación entre Estados Unidos y Cuba sigue siendo uno de los puntos emblema.
Bajo este contexto, la administración estadounidense realizó un nuevo movimiento en su estrategia de asfixia financiera contra La Habana.
Se trata de una serie de restricciones económicas que golpean directamente a los niveles más altos del gabinete, las fuerzas armadas y los aparatos de inteligencia del país caribeño.
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El anuncio formal estuvo a cargo del secretario de Estado, Marco Rubio, quien detalló el alcance de esta ofensiva diplomática y financiera.
“He designado a 11 jerarcas del régimen cubano y a tres organizaciones gubernamentales, incluidos funcionarios del Gobierno y figuras militares vinculadas al aparato de seguridad de Cuba, muchos de los cuales son responsables de, o han participado en, la represión del pueblo cubano”, explica en un comunicado.
Los sancionados
Los castigos del Departamento del Tesoro cortan de raíz cualquier posibilidad de que los implicados realicen transacciones financieras o comerciales con entidades bajo jurisdicción estadounidense.
Entre los nombres más relevantes que entran a esta especie de ‘lista negra’ destacan:
- Mayra Arevich Marín, ministra de Comunicaciones.
- Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas.
- Juan Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba.
- Óscar Alejandro Callejas Valcarce, director de la Policía Nacional.
- Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).
A nivel institucional, el veto incorpora a partir de este lunes a la Dirección Nacional de Inteligencia, un órgano que se suma a otras entidades estatales que ya arrastraban penalizaciones previas, como el Ministerio del Interior y la Policía Nacional Revolucionaria.
Escalada militar y reportes de inteligencia
La presión de la Casa Blanca no da señales de tregua. El propio Rubio advirtió que el flujo de penalizaciones continuará a corto plazo.
“Las designaciones de hoy restringen aún más la capacidad del régimen cubano para suprimir la voluntad del pueblo cubano. Se pueden esperar nuevas medidas de sanciones en los próximos días y semanas”, sentenció.
Este endurecimiento ocurre en un momento de extrema fragilidad para la isla, que arrastra desde enero un severo bloqueo petrolero que mantiene al país sumido en una crisis energética sin precedentes, caracterizada por apagones crónicos.
En paralelo, versiones de la prensa estadounidense sugieren que el Departamento de Justicia alista una acusación formal contra el histórico dirigente Raúl Castro para finales de esta semana.
YAMIL LAGE
El clima de desconfianza mutua es tal que, el jueves pasado, el director de la CIA, John Ratcliffe, protagonizó un inusual viaje relámpago a Cuba para entrevistarse con altos cargos del gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Por su parte, las autoridades caribeñas han reaccionado con vehemencia ante los rumores de una eventual intervención armada por parte de Estados Unidos.
El presidente defendió de forma categórica la soberanía de su nación para articular su defensa. Esta declaración coincide con las revelaciones del portal norteamericano Axios, que encendió las alarmas al reportar que Cuba habría importado más de 300 vehículos aéreos no tripulados (drones) de fabricación rusa e iraní, con el presunto fin de apuntar a posiciones estratégicas de EE. UU., incluida la base naval de la Bahía de Guantánamo.
Ante este escenario de presiones extremas y preparativos de combate, desde La Habana la advertencia es rotunda: cualquier intento de invasión militar por parte de las fuerzas estadounidenses derivará, de forma inevitable, en un “baño de sangre”.