• 15 MAY 2026

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La señal silenciosa que muchas mujeres confunden con estrés pero que podría advertir cáncer

La preocupación oportuna frente a ciertas molestias ‘cotidianas’ puede marcar la diferencia.

La señal silenciosa que muchas mujeres confunden con estrés pero que podría advertir cáncer / bymuratdeniz

La lucha contra el cáncer sigue siendo uno de los desafíos más relevantes en el área de la salud y para cada uno de los pacientes.

En dicho escenario, el diagnóstico oportuno se mantiene como el factor determinante para mejorar el pronóstico frente a patologías oncológicas ginecológicas.

Sin embargo, síntomas que frecuentemente se vinculan a cambios hormonales, estrés o cuadros digestivos podrían estar ocultando enfermedades silenciosas de alta prevalencia en las mujeres.

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De acuerdo con datos de GLOBOCAN, el panorama epidemiológico en Chile es complejo: el cáncer de mama es el diagnóstico más frecuente, con aproximadamente 5.640 nuevos casos anuales, y se posiciona como la principal causa de muerte oncológica femenina.

Por su parte, el cáncer cervicouterino cobra la vida de más de 500 mujeres cada año en el país, siendo otro punto crítico a tener en cuenta.

El riesgo de la normalización

Una de las mayores barreras en la lucha contra el cáncer de ovario, endometrio y cuello uterino es la detección tardía. Muchas de estas patologías avanzan sin señales evidentes en sus fases iniciales o presentan síntomas que las pacientes suelen postergar.

La detección precoz sigue siendo la herramienta más potente para cambiar el pronóstico de estas enfermedades”, señala la Dra. Carmen Gamboa, especialista en oncología de Oncomeds.

Enfatiza que la consulta tardía es común debido a que las molestias se confunden con el día a día: “Muchas pacientes consultan cuando los síntomas ya llevan meses de evolución, precisamente porque suelen confundirse con molestias cotidianas”.

Señales de alerta y prevención

En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, los especialistas subrayan que existen exámenes y hábitos específicos que pueden marcar la diferencia.

  • Cáncer de ovario y endometrio: Se debe prestar especial atención a la distensión abdominal persistente, molestias en la zona pélvica o sangrados fuera del ciclo menstrual. Estos síntomas requieren una evaluación médica inmediata.
  • Cáncer de mama: La recomendación clínica es realizar una mamografía anual a partir de los 40 años. Este examen permite identificar irregularidades en el tejido antes de que sean palpables. En casos con antecedentes familiares directos, la vigilancia debe iniciarse antes, según indicación médica.
  • Cáncer cervicouterino: La estrategia de prevención es dual. Comienza con la vacunación contra el VPH (Virus del Papiloma Humano) entre los 9 y 14 años, y continúa con el PAP entre los 25 y 64 años, sumado a las pruebas de detección de VPH para identificar riesgos antes de que se desarrolle una lesión maligna.

El valor de la consulta oportuna

La persistencia de los síntomas es la clave para acudir al especialista. No se trata de alarmarse ante una molestia esporádica, sino de actuar con celeridad cuando el cuerpo manifiesta cambios que no desaparecen en el tiempo.

“La consulta oportuna frente a síntomas persistentes puede mejorar radicalmente el pronóstico”, advierte Gamboa.

En un contexto donde el cáncer sigue siendo una de las principales causas de mortalidad femenina en el territorio nacional, los chequeos periódicos se consolidan como la medida de autocuidado más efectiva disponible.

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