La miopía está aumentando en todo el mundo y este hábito común podría ser la causa
La investigación abre una nueva vía para la prevención de una afección que podría afectar al 40% de los jóvenes en 2050.

Así ven las personas con miopía / Javier Zayas Photography
El rápido incremento de los casos de miopía a nivel mundial ha puesto en alerta a la comunidad científica, y un reciente estudio de la Facultad de Optometría de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) propone que la tendencia a pasar más tiempo en espacios interiores es un factor crítico. La investigación, publicada en Cell Reports, sugiere que el problema no radica exclusivamente en el uso de pantallas, sino en cómo el ojo se adapta a las condiciones de baja luminosidad mientras realiza tareas de visión próxima.
A través de pruebas con voluntarios miopes y emétropes, el equipo liderado por el neurocientífico José Manuel Alonso observó que, al enfocar objetos cercanos, la pupila se contrae no solo por el brillo, sino para intentar dar nitidez a la imagen. En ambientes interiores, donde la luz es mucho menor que en el exterior, esta contracción reduce drásticamente la iluminación que recibe la retina, debilitando las vías neuronales encargadas de procesar la luz (vías ON).
El bucle de la visión de cerca
El estudio detectó que en las personas con miopía, los ojos tienden a desviarse más hacia adentro y las pupilas se contraen con mayor intensidad que en sujetos con visión normal. Esta combinación genera un bucle de retroalimentación donde el ojo prioriza el enfoque sobre el brillo, lo que a largo plazo podría sobrecompensar y empeorar el alargamiento del globo ocular, causa física de la miopía.
De acuerdo con los investigadores, esta hipótesis explicaría por qué la vida moderna —marcada por el “trabajo de cerca” sostenido en teléfonos o libros— está alterando la fisiología ocular. “Nuestros resultados apoyan la idea de que la miopía se desarrolla en niños con poca estimulación retiniana“, señalaron los expertos, advirtiendo que incluso los lentes correctivos demasiado potentes podrían agravar el problema al reducir la luz que entra al ojo.
Revis atambién:

Proyecciones hacia 2050
Las estimaciones actuales indican que para el año 2050, casi el 40% de los jóvenes del mundo padecerán esta condición. Si bien el componente genético es fundamental, la inclinación creciente a permanecer en interiores y concentrarse en objetos cercanos está acelerando lo que Alonso denomina niveles “casi epidémicos”.
Aunque el estudio presenta limitaciones por su reducido tamaño de muestra, entrega una base medible para replantear las estrategias de prevención y tratamiento. La recomendación implícita de los expertos apunta a fomentar más actividades al aire libre, donde la pupila puede contraerse de forma natural ante el brillo exterior sin sacrificar la iluminación necesaria para un desarrollo ocular saludable.
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