El impacto de los incendios en niños: cómo acompañarlos y ayudarlos en un momento de crisis
Expertos apuntan a no minimizar sus preocupaciones y pérdidas, además de comprender su comunicación no verbal.

Las últimas jornadas en Chile han estado marcadas por los incendios forestales que han afectado a las regiones de Ñuble y Biobío, una de las catástrofes más duras vividas en años.
De acuerdo a los reportes actuales, las víctimas fatales ascienden a 20, van más de 530 casas destruidas y sobre los 7.200 damnificados en un más de 34 mil hectáreas arrasadas.
El desolador panorama afecta a familias completas, entidades, municipios, animales domésticos y la flora y fauna silvestre. Pero tiene un impacto particular, muchas veces invisibilizado, en los mejores.
Son muchos los niños y niñas expuestos a altos niveles de estrés e incertidumbre. Frente a esto, los expertos subrayan la importancia de un acompañamiento adecuado para mitigar secuelas como ansiedad o temor persistente en los más pequeños.
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La psicóloga de la Universidad Católica, Catalina Álvarez, se refirió a este tema y entregó claves prácticas para padres, cuidadores y comunidades en el contexto de esta crisis.
Lo primero a tener en cuenta es que los más pequeños pueden atravesar por emociones intensas como miedo, rabia, tristeza o desamparo, manifestándose en irritabilidad, problemas de sueño o cambios conductuales.
En esa línea, apunta que “ellos necesitan ser reconocidos y validados en sus preocupaciones y tristezas. La pérdida de objetos que para ellos son valiosos no debe ser minimizada”.
Además, recomienda restringir la exposición a imágenes de la catástrofe para reducir la percepción de riesgo, mientras se les informa con mensajes adaptados a su edad, como el esfuerzo colectivo del país por superar la tragedia.
Atención a señales no verbales
Otro punto a tener en consideración es que no todos los menores expresan su malestar con palabras, por lo que es fundamental que los adultos sepan detectar indicios como enuresis, pesadillas, retraimiento o dolores somáticos sin causa aparente.
La especialistas hizo hincapié en que “los niños y niñas también hablan a través de sus conductas, juegos o dibujos. Por eso es importante ofrecerles distintos medios de expresión”.
Desde esa perspectiva, se recomienda proponer el juego como herramienta sanadora y de resiliencia, sin forzar relatos de lo vivido, respetando sus etapas de desarrollo emocional.

Por otra parte, incluso quienes no viven en las áreas incendiadas pueden resentir el drama vía medios de comunicación, temiendo que el fuego alcance su entorno.
“Por las características de su desarrollo, también pueden experimentar el temor de que el incendio afecte a su comunidad. Independiente de que el lugar geográfico en el que se encuentren esté alejado”, explica Álvarez.
Cuidado y estabilidad clave en adultos
A pesar de que los adultos asumen la responsabilidad de cuidar y guiar a los niños, ellos enfrentan su propia exigencia emocional en la reconstrucción, por lo que deben buscar sostén en redes personales o institucionales.
Así, si se logra acceder a una buena contención personal, se pueda contar con la “capacidad para seguir cuidando en un tiempo de alta exigencia emocional, ya que el proceso de reconstrucción, en distintos niveles, tomará tiempo”, expone la psicóloga.
Catalina Álvarez también enfatiza en la manera en que se va tratando el tema con el pasar de los días: “No debemos asegurar que todo ha pasado o que nunca más va a ocurrir algo malo, especialmente a niños y niñas"
“Es importante transmitirles que las personas adultas a cargo, están haciendo todo lo posible para detener los incendios, para cuidar a las personas y animales, las casas, colegios y barrios; y también para satisfacer sus necesidades”, concluye.
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