Mónica González, Premio Nacional de Periodismo: «Prefiero hacer periodismo que relaciones públicas»
La periodista, fundadora de Ciper Chile, conversó con Ciudadano ADN sobre el reconocimiento a su trayectoria, su visión del oficio, y de la situación nacional e internacional.


Nunca pensó que iba a obtener el Premio Nacional, "porque el periodismo que yo hago no le gusta mucho al poder". En entrevista con Ciudadano ADN, la periodista Mónica González contó que "era la séptima vez que me postulaban y siempre al final gana otro. Ya me había sentido un poquito miserable de decir por qué no me lo dan".
El mensaje que el reconocimiento entrega, en su opinión, es "un barómetro del buen periodismo", y un indicador de que "hay periodismo con ética, con verdad y con ganas". Y ante el hecho de que, con su trayectoria investigando violaciones a los Derechos Humanos en dictadura, haya resultado condecorada por un gobierno de derecha, asegura que "me parece bien, porque hay menos posibilidades de que digan 'se arreglaron entre ellos'. Está bonito".
Periodista de larga experiencia -aunque dice que lo que la movió "no fue pasión por mi carrera, fue lo que me tocó en dictadura, si no fuera por eso habría sido dueña de casa, esposa, amante y madre"-, González recordó que cuando niña quería ser médico y trabajar en la UTI. "Ahora, somos los periodistas los que estamos en la UTI", comentó, a partir de la crisis de los medios y de las dificultades para confrontar al poder, las cuales para ella se solucionan "haciendo investigación, y teniendo claro que esto no es pelea de Batman ni de Superwoman, es trabajo de equipo y de bucear" en la información.
En el periodismo, dice, "la crisis que estamos viviendo es terrible. No ha ocurrido nunca. Y las redes sociales son el nuevo coto de caza, que mueve millones y que manipula millones", señaló. Una profesión enfrentada a liderazgos que la consideran abiertamente un enemigo, como los de Jair Bolsonaro o Donald Trump, se encuentra según González en una situación "que nos obliga a separar aguas con el mal periodismo. Hoy la gente cree que está informada por la inmediatez. Quieres saber lo último que está pasando y al final no sabes nada", sostuvo.
Para un buen ejercicio periodístico, según González, "la calle es clave. Ver al entrevistado a la cara, cuando le tirita el mentón, o cuando miente y baja la mirada". Por eso, asegura, "los ciudadanos tienen que pagar, no mucho, lo mismo que pagaban antes en un kiosco, por un periodismo independiente y confiable que nos siga diciendo las cosas de verdad".
Luego de una importante trayectoria en medios de oposición a la dictadura, entrados los 90 Mónica González se convirtió en editora y subdirectora de Revista Cosas, donde "trabajé con mucho orgullo, porque prefiero ser periodista y hacer periodismo que ir a hacer relaciones públicas o estrategias comunicacionales". En la entrevista, recordó a Mónica Comandari, fundadora de la desaparecida publicación, como una de sus mejores jefas. "Tenía un gran olfato periodístico y mucha honestidad. Cuando me contrató, me dijo 'te traigo porque eres buena periodista, pero tratemos de no discutir nunca sobre Pinochet'".
A partir de eso, reflexionó sobre la dificultad para las mujeres a la hora de conseguir puestos de mando. "Yo soy súper peleadora, he ganado a pura pelea. Y no nos alivianan la pega las mujeres jefas. Tengo una teoría: para la mujer tener un hombre jefe es más fácil porque le lloriquean un poco y lo embaucan. La mujer jefa te dice '¿se te murió tu abuelita? A mí también'".
También, y en la previa de un nuevo 11 de septiembre, se mostró crítica de los actos de violencia de la jornada. "No podemos rendirle homenaje a nuestros muertos como corresponde, porque la gente se queda en sus casas, porque los encapuchados se toman las calles con unas consignas que no tienen nada que ver con nosotros. Son cobardes que no tienen idea de la historia", declaró, asumiendo que la fecha debería ser "un homenaje a quienes sin empuñar un arma lucharon por la sociedad".
Igualmente, cuestionó el actuar de Carabineros en estos eventos, que "asumen la violencia de una manera dañina y perversa", y sosteniendo que "hay que pedirles limpiar la sospecha de que otra Operación Huracán vuelva a ocurrir. Y que se les quite el miedo, entren a las poblaciones y detecten a los narcos. Y que den garantías de que no van a encarcelar mapuches con pruebas falsas".
Con todo el panorama, y con su Premio Nacional bajo el brazo ("un bálsamo para mis dolores de alma", lo describió), la fundadora de medios como Diario Siete y Ciper Chile aseguró que "voy a seguir trabajando, investigando y haciendo periodismo. Para eso necesito que me contraten", confesando que "ya no estoy para levantar ningún medio, tengo derecho al placer de investigar tranquila sin que me quite el sueño cómo voy a pagar los sueldos".
Sobre sus planes inmediatos a futuro, la periodista contó que una de sus investigaciones se convertirá en un nuevo libro, aunque prefirió no adelantar en detalle. "Es sobre jóvenes que dieron su vida por este país. Cuando uno recupera la vida de esas personas, uno se da cuenta del daño enorme que se generó en Chile. Mataron a lo mejor de lo nuestro y sacaron a lo peor de lo nuestro".




