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Escándalo en la Casa Blanca: Revelan profunda rivalidad entre los Primeros Perros y el Primer Gato de Biden tras traspaso de gobierno

Los Biden no llegaron solos a la sede del Gobierno Estadounidense, Champ y Major, sus perros, también arribaron a desordenar la Casa Blanca. Lo que ambos no esperaban era que el presidente añadiera por primera vez a un Primer Gato a su gabinete.

Como ya es tradición, la familia Biden se trasladó por completo a la Casa Blanca, esto luego de que su patriarca, Joe Biden, jurara como el cuadragésimo sexto Presidente de los Estados Unidos.

Y claro, cuando decimos «por completo», también nos referimos a Major y Champ, los perros del grupo.

Champ es el mayor, y fue adoptado en diciembre de 2008, cuando el ahora Presidente estadounidense fue electo como vicepresidente junto a Barack Obama. Él fue nombrado así por una de las frases más icónicas del padre de Biden, que el entonces candidato replicó en un discurso: «¡Cuando te derriben, campeón (champ en inglés), levántate!».

Major, por otra parte, es el primer perro callejero desde los años 60 que llega a vivir a la Casa Blanca. El animal fue presentado por los Biden en 2018, y fue parte de una camada rescatada por la Asociación Humanitaria de Delaware, luego de que los animales fueran maltratados y expuestos a peligrosas toxinas.

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Lo que Major y Champ no contemplaron fue que la familia del presidente añadiría a un nuevo miembro al gabinete. Si bien aún no se conoce la identidad del misterioso animal, si se sabe que, por el momento, es el Primer Gato de los Estados Unidos, nombre con el que firma sus post en Twitter, donde los tres animales del gobierno se han visto constantemente enfrentados entre sí, ya que los perros no estarían tan contentos con este nuevo «hermano».

«Nuestros humanos decidieron conseguir un gato, así que ya no son tan perfectos» cita el perfil de los autodenominados «Primeros buenos chicos de Estados Unidos» en Twitter, quienes también han estado respondiendo escuetamente a sus seguidores sobre la llegada del felino.

El pasado mes de diciembre, cuando Biden se fracturó un pie jugando con Major, ambos caninos enviaron un sentido comunicado de prensa pidiendo disculpas. A lo que un usuario de la red les comentó «Solo no hagan que se caiga otra vez o podrían enviarlos lejos con el senador Romney, quien los atará al techo del auto y los botará en Utah», a lo que los perros respondieron «Nunca volverá a pasar. De todas formas, dile eso también al gato que viene llegando».

https://twitter.com/TheFirstDogs/status/1333719339338526725


El felino es el primer gato que llega a la Casa Blanca desde Socks Clinton, en 1993. El recién nombrado «Primer Gato» publicó una sentida columna en The New Yorker, hablando de la relación que mantiene con Major y Champ, donde señaló: «abrirán un espacio para mí. Un espacio más quieto, más reflexivo. Un espacio para que yo lo llene con pelos y vómito».

Claro que, posteriormente, emitió un comentario ácido y muy escueto en su cuenta de Twitter, en contra de los perros, señalando que «Todo este asunto sobre la #Indoguration por un fétido canino. Estoy tan emocionado de traer algo de clase a la Casa Blanca cuando yo llegue«, por lo que no podemos asegurar que su relación sea tan buena como quieren intentar parecer.

Los perros de la Casa Blanca, una tradición estadounidense

Los perros en la presidencia han sido una parte fundamental en la política estadounidense, o al menos lo fueron hasta la presidencia de Donald Trump, que fue el primer mandatario que no tuvo uno durante su mandato, lo que no había sucedido en, por lo menos, 100 años.

En 2019, Trump señaló al Washington Post que él no quería llevar una mascota a la Casa Blanca porque sentía que podía servir para dar la sensación de tener demasiado tiempo libre. «No me importaría tener uno, honestamente, pero no tengo tiempo. ¿Cómo me vería paseando un perro en el césped de la Casa Blanca?».

Antes de él, los Obama tenían a Bo y Sunny, sus primeros perros y quienes eran tan populares y queridos por el público que tenían su propia agenda de eventos y una secretaria personal que llevaba cuenta de sus apariciones públicas.