Politóloga Claudia Heiss y nuevo proceso constitucional: «La gente que está con la calculadora sabe que esto beneficia a la derecha»
La investigadora del Centro de Conflicto y Cohesión Social (COES) y directora de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Chile, se refirió también al rol del comité asesor de expertos: “Hacer una nueva Constitución tiene que ser algo donde la política democrática representativa sea lo que prime y le dé legitimidad al texto, y eso no lo hace la expertise, lo hace la representación democrática”.

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Politóloga Claudia Heiss por nuevo proceso constitucional - ADN Hoy - 14 de diciembre de 2022
19:44
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Un órgano 100% electo, un comité de expertos y otro de admisibilidad. Esos son los tres pilares del nuevo proceso constituyente, acordado por los representantes de los partidos políticos con representación parlamentaria tras casi 100 días de negociación. Para Claudia Heiss, Ph.D. en Ciencia Política, exasesora del proceso constitucional y nombre fuerte para integrar el comité por parte del Frente Amplio, es un acuerdo favorable a la derecha «porque ellos tienen mayoría en el Congreso y tiene el triunfo del Rechazo a su favor». Lo señaló así este miércoles en ADN Hoy, y luego agregó:
«(El Rechazo) fue capitalizado por la derecha: si bien no necesariamente la gente que votó Rechazo no votó por la Constitución del 80, en la práctica eso fue lo que ocurrió: se mantuvo esa Constitución y se mantuvieron reglas que subsidian y benefician a la derecha, más allá de su representación política. Es un acuerdo que obedece a ese contexto y efectivamente no es favorable a un cambio muy sustantivo del modelo y en muchos aspectos le sigue dando el control a la derecha del proceso».
A ello se suma también los límites con los que las 50 personas electas que conformarán el nuevo órgano llegarán para redactar la nueva Carta Magna, y la posible «tutela» que los comités podrían tener sobre ellos.
«(Los electos) llegan bastante amarrados, primero, por las bases constitucionales, llamado ‘los bordes’: hay muchas cosas que vienen predefinidas, como los estados de excepción, el régimen político. La parte de los bordes es grande. El proceso anterior también tenía bordes, pero eran más pequeño: las disposiciones especiales de la reforma constitucional que habilitó el proceso constituyente anterior. También está que no se parte de la hoja en blanco, sino del anteproyecto del comité de expertos. Además, creo que la forma de la elección es lo más decisivamente distinto: es una elección como la del Senado, en distritos que son grandes, con campañas caras y donde va a quedar muy subrepresentada las zonas urbanas. Esta elección favorece la representación de algunas zonas, por ejemplo, La Araucanía: tiene la misma cantidad de representantes que la Región Metropolitana, teniendo una población mucho menor. Entonces la gente que está con la calculadora sabe que esto beneficia a la derecha. Va a sobrerepresentar a la derecha por la forma en la que está diseñada la elección del Senado, porque a diferencia de la Cámara… Y por ser un órgano más pequeño: los órganos, mientras más grandes son, más parecida la representación política al universo que quieren representar. Como es un órgano más pequeño, de 50 personas, la distorsión que se produce en representación es mayor y beneficia a la derecha porque se subrrepresenta a las zonas urbanas, donde la izquierda tiene más votos, que son Santiago, Valparaíso, Concepción, que son las zonas de mayor población y que eligen menos representantes que en zonas de menor población», planteó.
Con todo, Heiss ve en esto «una señal positiva del sistema político que incluso en ese contexto se esté avanzando y se estén dando luces que la derecha va a cumplir su compromiso de una que nos una, que el Rechazo era para hacer una nueva Constitución más acorde con el gusto de la derecha. A pesar de que quizás no se condice mucho con el Estallido Social, sí es un avance. Sin duda es una buena noticia; tiene muchos elementos negativos, sobre todo de las limitaciones que se establecen para el cambio constitucional, que son muchas. Hay un nivel de continuidad bastante grande, pero es un avance, en que por lo menos abre una oportunidad». Sobre esto último, particularmente en cuanto a Estado subsidiario versus el Estado social y democrático de derecho.
Rol de los expertos
La politóloga planteó que el rol que se les está dando «no corresponde», pues esto «es una decisión política»: «En el proceso constituyente, hacer una nueva Constitución tiene que ser algo donde la política democrática representativa sea lo que prime y le dé legitimidad al texto y eso no lo hace la expertise, lo hace la representación democrática. La forma en la que se ha abordado el tema de los expertos, con el cariz tecnocrático, como que existe una respuesta correcta y otras equivocadas, no es el enfoque que me gustaría».
A ello se suman las condiciones de un experto: «¿Expertos en qué? El conocimiento técnico y la expertise es muy relevante en un proceso como este, como lo es, por ejemplo, los proceso legislativos, donde siempre se apoya en abogados constitucionales, en personas expertas en legislar, en la oficina de la Biblioteca del Congreso. Hay un conocimiento técnico que ayuda a los legisladores a tomar la decisión con antecedentes fundados, con experiencia comparada y que le dan la forma jurídica apropiada a la discusión política, pero la decisión sigue siendo política».
«El carácter de expertos no los autoriza a tomar decisiones políticas; lo que sí lo hace es que serán electos por el Congreso. Ahí hay que decir que no es una ‘Comisión Ortúzar’ seleccionada a dedo por un sector político; es una comisión que, aunque tenga todos estos reparos, será elegida con una proporcionalidad parecida a una que se produjo en un sistema democrático que fue la elección parlamentario, porque serán ellos los que la eliga y que son de distintos sectores políticos», añadió Heiss.
Así, el diálogo parece más a lo hecho por el expresidente Ricardo Lagos, como un acuerdo negociado.
Si hubiese que hacer una lista de las puntos débiles del acuerdo, para Heiss, serían los llamados ‘bordes’; el que no se parta de una hoja en blanco, sino de un anteproyecto propuesto por el comité, la subrepresentación y sobrerrepresentación geográfica; y lo pequeño del nuevo órgano. ¿Se parece, entonces, a una «quinto gobierno de la Concertación»? La politóloga cree que no, pero «se está pareciendo mucho más de lo que el Frente Amplio habría querido, sin duda»:
«Hay un elemento que no se ha discutido mucho y tiene que ver con la participación política. La autocrítica dentro de la centroizquierda de los 90 incluye la participación ciudadana, la vinculación de los partidos con las bases y esa dimensión no está presente en la discusión constitucional y se debería poner sobre la mesa: que el proceso constituyente tiene que tener una dimensión más participativa, que trate de rescatar todo lo que hemos vivido hasta hoy. Sería bueno mirar, por ejemplo, la sistematización del proceso participativo de Bachelet, las dimensiones participativas y la discusión nacional del proceso constituyente que fracasó, etc. No se puede seguir el proceso de manera aislada a todos los procesos que hemos tenido y ojalá hayan procesos más ciudadanos, de deliberación pública».
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