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Las razones por las que Milton Juica votó en contra del recurso que bajó la pena en caso Nabila

El ministro de la Corte Suprema argumentó sus razones para mantener el carácter de femicidio frustrado contra Mauricio Ortega, lo que finalmente se rechazó.

Por ADNradio.cl
Martes 11 de Jul, 2017 - 18:31

Gerson del Río y Rocío Novoa, ADN.cl 

El ministro Milton Juica fue el único de los miembros de la Corte Suprema que votó en contra de desestimar el femicidio frustrado en el caso de Nabila Rifo, fallo que se resolvió parcialmente a favor de Mauricio Ortega, el hombre que la golpeó y sacó sus ojos, dejándola abandonada a su suerte.

Ortega fue condenado a 18 años de presidio en vez de los 26 dictados anteriormente.

Juica basa su argumentación en dos puntos centrales. Uno formal y otro de fondo. Primero puntualiza que "a esta Corte sólo cabe estudiar los específicos errores de derecho denunciados en el recurso", con lo que cuestiona severamente que el máximo tribunal haya separado el ataque en dos hechos, la golpiza reiterada con un bloque de concreto y la posterior extracción de los globos oculares de Rifo.

En segundo orden, Juica afirmó que "los hechos tal como fueron asentados por el fallo deben considerarse como una unidad natural de acción y, por consiguiente, se presentaría un solo delito, el que debe determinarse según si se estima que concurre o no el dolo de matar". En otras palabras, el hecho de que la golpiza hubiera significado o no la muerte de la víctima. 

El magistrado argumenta que el agresor hizo todo lo necesario en el primer momento para consumar la muerte de su víctima y que de no haber mediado la asistencia de terceros, ésta efectivamente hubiera fallecido, con lo que se concreta a cabalidad el delito de femicidio frustrado.

No se puede sustituir, a juicio del voto disidente, un intento homicida con otro que configura un ensañamiento, al perseguir aumentar el daño causado de manera inhumana.

Así se expresa en el punto cinco, seis y siete, donde explica que "mientras la víctima agonizaba, el acusado, sin desistirse ni retractarse de lo antes emprendido, realiza un acto que no tiene relación con su próxima muerte, porque ni la interrumpe, ni la acelera o asegura mayormente, sino que está destinada a dañar severamente la integridad corporal de una persona aún viva pero que se espera que muera producto de los actos previamente materializados". En otras palabras, el que no haya hecho nada después de la grave agresión no significa que no haya tenido intensiones de que muriera producto del colapso físico. 

Fuica cerró su exposición afirmando que "postular lo contrario implicaría, en definitiva, dejar sin aplicación la figura del homicidio frustrado", ya que según la documentación consultada en el estudio del fallo se explica que los delitos se consuman completamente no por actos del delincuente, sino por acción de terceros o por fenómenos naturales, como el colapso del propio cuerpo golpeado.

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