“Me parece innecesario”: Bárbara Sepúlveda (PC) no respalda quórum de 2/3 para que Congreso modifique la nueva Constitución

En conversación con ADN Hoy, la abogada y convencional por el distrito 9 aseguró que la condición supramayoritaria “no es una postura que me represente. Creo que es necesario dejar funcionar a las instituciones democráticas”.

Por Diego Bravo
Lunes 30 de May, 2022 - 09:33
Actualizada el Lunes 30 de May, 2022 - 09:37
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Según la última encuesta Cadem (704 casos efectivos de un total de 7.380 llamados), un 45% de los consultados votaría rechazo en el plebiscito constitucional de salida de septiembre próximo, mientras que el apruebo se mostró invariable a la semana anterior, con 37% de las preferencias. Por su parte, en Pulso Ciudadano el rechazo fue de 45,2%, mientras que el apruebo fue de 28,5% (26,3% se inclinó por la opción “no sabe/no responde).  En esta última encuesta, se constató también la baja confianza en el órgano redactor: un 56% señaló tener “nada o poca confianza”. 

Las cifras son insumos que la vicepresidenta adjunta de la Convención y miembro de la comisión de Armonización, la constituyente Bárbara Sepúlveda, mira con atención y que, en conversación con ADN Hoy, podrían tener una justificación dentro de determinado contexto.

“No soy de esas personas que miran en menos las encuestas, me parece que siempre son antecedentes que hay que mirar en análisis, pero pienso que el texto que estamos poniendo a disposición de la ciudadanía y que seguiremos comunicando, es un texto que da respuesta a las grandes demandas sociales que están contenidas en este borrador, que representan a las grandes mayorías de este país, especialmente a las postergadas por un Estado subsidiario. Me refiero a asuntos tan relevantes como los derechos sociales que por fin se van a encontrar garantizados. Además de un diseño de institucional que acompañe a un tipo de Estado que es distinto y que, por lo tanto, a medida que se vaya dando a conocer el texto con mayor profundidad, me parece que lo lógico vaya creciendo el apoyo”, dijo tras ser consultada por las encuestas.

El debate constitucional es complejo, incluso para los propios convencionales. Es uno de los desafíos que reconoce también la abogada y militante del Partido Comunista: “Nosotros hemos asumidos que es una complejidad que debe ser traducida a un lenguaje más sencillo, que no se quede en lo jurídico o en lo técnico político. Estamos impulsando campañas informativas sobre el texto que se ha aprobado”. Quizás esa sea también una de las razones para esta distancia entre la ciudadanía el órgano redactor.

Por lo pronto, Sepúlveda aseguró que en la comisión de armonización contrataron a una lingüista profesional “para que quede en un lenguaje claro”.

Quórums: ¿mayoría simple o supramayoritario?

Uno de los temas que se ha tomado el debate y que ha generado resistencias en el poder constituido es el de los quórums: parte del debate en la comisión de Armonización ha planteado la implementación de quórums supramayoritarios (dos tercios) para modificar la Constitución nueva una vez que entre en vigencia. Algo que, en lo personal, para Sepúlveda “no estoy de acuerdo”: “Me parece innecesario. Creo que es comprensible una postura dentro de la Convención, que refleja la ciudadanía, en esa desconfianza a los poderes constituídos, pero no es una postura que me represente. Creo que es necesario dejar funcionar a las instituciones democráticas”.

“El texto constitucional que vamos a aprobar es un texto que ya contiene un mecanismo de reforma constitucional que en materias sustanciales, como derecho, sistema político, de justicia, requiere un referéndum ratificatorio por parte de la ciudadanía. La gente va a tener la última palabra en caso que existan reformas de gran magnitud a la nueva Constitución. Me parece que eso es garantía suficiente”, añadió.

El espíritu de este alto requisito para modificaciones constitucionales se justifica en lo conocido como “supremacía constitucional, (que) amerita que exista una especie de quórum que no es necesariamente supramayoritario, como son los 2/3, pero sí uno que permita la vigencia de la Constitución que permita modificarla no de forma tan fácil como una simple ley”, explicó la convencional.

Como antecedente a la posibilidad de modificar la Constitución con mayorías simples, la también académica constitucionalista recordó un antecedente histórico: “La Constitución del ’25 se modificaba con mayoría y eso permitió que fuera flexible y adaptable y eso permitió que durara tanto tiempo. Me parece que la flexibilidad es buena si se quiere que dure mucho, pero entiendo que se resguarde vía quórum mayor que la simple mayoría. En ese sentido, yo estaría disponible para aplicar un quórum mayor”.

“Si queremos que los quórums entren en vigencia una vez entrada en vigencia la nueva Constitución, y no solo sus quórums, sino su procedimiento, me parece innecesario que se le aplique para el nuevo Congreso”, añadió luego.

A modo de conclusión, puso paños fríos al próximo Congreso: “Si la democracia opera y el nuevo Congreso que elegimos tiene voluntad política para mejorar la nueva Constitución, para hacer mejoras, ese Congreso debe poder hacerlo. Jamás pensaría que no tiene legitimidad suficiente o no será leal a la Constitución. Esos argumentos hay que dejar de lado para darle paso a la democracia. Son argumentos que no están ratificados por un pleno. Todavía hay debates que dar. Esto sigue abierto, en conversaciones, y es muy importante considerar que las posturas son legítimas”.

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