«Se salió de control»: Arnold Schwarzenegger aclara su histórica rivalidad con Sylvester Stallone
El actor de "Terminator" abordó la polémica disputa que abarcó gran parte de los años ochenta y noventa.


Las décadas de los 80′ y 90′ probablemente no serían lo mismo sin la irrupción de Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone en el mundo del espectáculo.
Las dos figuras funcionaron como una suerte de emblema para el período y, sobre todo, para las buenas cintas de acción que colmaron las carteleras de esos años a nivel mundial.
Eso sí, el encuentro de estos dos icónicos estuvo marcado en gran medida por la rivalidad fuera del set. Un punto del que ha sido difícil despegarlos pese al paso de los años.
De hecho a eso se refirió el austriaco de 76 años. En una entrevista reciente en el espacio The Graham Norton Show, el mismo admitió que en sus mejores tiempos la pugna «se salió de control».
«Llevamos la competitividad al extremo», planteó al recordar sus etapas en el cine, marcadas por cintas y eventuales sagas como Terminator y Rambo.
«Cada uno tenía que tener el mejor cuerpo, teníamos que matar a más gente en nuestras películas y teníamos que tener las armas más potentes», recordó el intérprete de Dutch en Depredador.
«Tratamos de descarrilarnos unos a otros», planteó en un punto de la conversación. Un pasado que difiere mucho de la realidad actual del dúo.
Arnold Schwarzenegger sobre Stallone: «Es un gran ser humano»
Tal vez como un símbolo de madurez, hoy Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone dejaron las rencillas atrás.
Acorde al primero, luego de hacer una inversión en Planet Hollywood, los dos se hicieron «amigos fantásticos» e «inseparables» y no le cuesta admitir que el hombre que le dio vida a Rocky es «un gran ser humano».
Tan estrecho se volvió la relación que Stallone no escatimó en definiciones positivas al definir el trabajo de su otrora rival en el documental de Netflix que narra la travesía de Schwarzenegger y su desplante frente al lente.
Con anterioridad la misma voz apuntó a que por cerca de dos décadas se habían llevado mal. También acotó que aquella competencia de egos disputada entre las alfombras rojas y los blockbusters resultó ser poco saludable.




