Marcela Vacarezza cuenta cómo fue llevar a sus padres de 90 y 89 años a vivir con su familia: “Me costó convencerlos”
Tras regresar a Chile después de seis años en Miami, la comunicadora buscó una casa que permitiera recibir a sus padres, quienes tienen dificultades de movilidad. “Nunca los había visto disfrutar tanto”, aseguró.


El regreso de Marcela Vacarezza a Chile estuvo marcado por la intención de reunir a su familia y acompañar más de cerca a sus padres, Ricardo Vacarezza, de 90 años, y Adriana Etcheverry, de 89. Tras instalarse en Chicureo, la comunicadora concretó ese propósito y ambos se trasladaron a vivir con ella.
La decisión se produjo después de seis años en Miami junto a su esposo, Rafael Araneda, y sus hijos. Sus hijas Florencia y Martina ya habían vuelto al país, lo que también influyó en el retorno.
“Me devolví a Chile para estar todos juntos, ya mis dos hijas se habían devuelto y ellas nos pedían hacer lo mismo”, explicó. A ello se sumaba el deseo de compartir más tiempo con sus padres y de que Benjamín, el menor de sus hijos, conociera a su familia extendida y las costumbres chilenas.
Hasta antes del cambio, sus padres vivían solos en un departamento cerca del Apumanque. Convencerlos de dejar ese espacio no fue sencillo, especialmente por el vínculo con sus pertenencias y recuerdos.
“Ellos son muy testarudos, entonces me costó convencerlos y es entendible”, relató Marcela Vacarezza, quien reconoció que dejar atrás la casa propia también implica una pena a esa edad.
La operación de rodilla de su madre, que requería reposo, terminó de impulsar la decisión. Junto a sus hermanas, la comunicadora había advertido que sus padres estaban muy solos y que “cada vez eran menos autovalentes” para realizar tareas cotidianas como comprar, cocinar y mantener el hogar.
“De la cabeza los dos están fantásticos, pero les cuesta la movilidad”, precisó.
Esa dificultad fue determinante al momento de buscar una vivienda. La familia necesitaba habitaciones en el primer piso para evitar que los adultos mayores tuvieran que utilizar escaleras.
“Ellos ya no pueden subir escaleras, entonces teníamos que encontrar una casa que fuera para nosotros, mis hijos y ellos”, explicó.
Finalmente, encontraron una propiedad cuya dueña aceptó arrendarla y construir una pieza y un baño adicionales en el primer piso para recibirlos.
Tras los primeros días de convivencia, Marcela Vacarezza aseguró que sus padres se adaptaron favorablemente. Aunque su madre había sido la más reacia al traslado, una conversación le confirmó que la decisión había valido la pena.
“Ella me dijo que si hubiera sabido que en mi casa iba a ser todo tan maravilloso, se habría venido antes. Con ese comentario yo me doy por pagada”, contó.
“Están felices. Nunca los había visto disfrutar tanto; ven harto verde, salen a caminar, comen rico, aunque mi mamá sigue porfiada que quiere hacer las cosas”, agregó.
La cercanía de dos de sus hermanas, que también viven en la zona, facilita las visitas. En la casa comparten con Martina, Florencia y Benjamín, mientras Vicente continúa estudiando en Miami y Rafael Araneda mantiene sus viajes entre ambos países.
“Están riéndose, conversando y eso tira para arriba”, concluyó la comunicadora sobre esta nueva etapa familiar.




