• 18 JUN 2026

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Día del Orgullo Autista en Chile: los desafíos para derribar prejuicios y avanzar hacia una inclusión real

La conmemoración del 18 de junio invita a mirar el autismo desde la identidad, la autenticidad y la neurodiversidad, con un llamado a construir espacios donde las personas autistas no deban ocultar quiénes son para sentirse aceptadas.

Getty Images / vejaa

Este 18 de junio se conmemora el Día del Orgullo Autista, una fecha que busca instalar una mirada distinta sobre la neurodiversidad, más allá del diagnóstico y de los estereotipos asociados históricamente al autismo.

La reflexión ocurre en un contexto especialmente relevante para Chile. Según la encuesta Work in Progress 2025 de Buk, el país lidera en América Latina con un 13% de colaboradores que se identifican como neurodivergentes.

Sin embargo, el mismo estudio advierte que un 44% de ellos declara haber experimentado discriminación laboral.

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Desde AtípicaMente, su fundadora Soledad Gómez, consultora en neurodiversidad, periodista y MBA especializada en gestión de personas, plantea que el orgullo autista no busca negar las dificultades, sino cambiar la forma en que la sociedad interpreta las diferencias.

“Muchas personas llegamos al diagnóstico después de años sintiéndonos diferentes, pensando que había algo malo en nosotros o intentando encajar en espacios que no estaban diseñados para nuestra forma de funcionar”, explica.

A juicio de la especialista, el diagnóstico también puede transformarse en una herramienta de identidad y pertenencia. “El diagnóstico no solo entrega respuestas; también permite construir identidad, sentido de pertenencia y una relación más amable con uno mismo”, sostiene.

Gómez advierte que una de las consecuencias de la falta de comprensión es el llamado masking o enmascaramiento, es decir, el esfuerzo constante por ocultar características propias para parecer neurotípico. Este proceso suele asociarse a agotamiento, burnout, ansiedad y problemas de salud mental.

En esa línea, la experta llama a revisar el lenguaje con que se habla de neurodiversidad. “Necesitamos normalizar la neurodiversidad y dejar de utilizar lenguajes que presentan nuestras diferencias como deficiencias”, afirma.

El desafío también cruza al mundo laboral. Según Gómez, no basta con contratar personas neurodivergentes si los espacios no permiten su desarrollo y permanencia. “No basta con abrir la puerta. Hay que construir entornos donde las diferencias sean comprendidas y valoradas”, señala.

Para la experta, el objetivo es avanzar hacia comunidades, colegios, universidades y organizaciones donde las personas no deban ocultar quiénes son para sentirse aceptadas.

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