Trascendental hallazgo científico: descubren red de hongos mil millones de veces más larga que la distancia Tierra-Sol
Un equipo internacional elaboró el primer mapa global de esta infraestructura viva, esencial para capturar carbono, fertilizar suelos y regular el equilibrio climático.
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Un equipo internacional de investigadores elaboró el primer mapa global de una gigantesca red de hongos subterráneos que alcanza cerca de 110 billones de kilómetros.
La estructura, descrita como el sistema circulatorio de la Tierra, cumple un rol clave en la fertilidad del suelo, el reciclaje de nutrientes, la captura de carbono y la regulación del clima.
Se trata de los hongos micorrícicos, organismos que viven asociados a las raíces de las plantas y forman redes bajo tierra para facilitar el intercambio de agua, nutrientes y carbono
Según el estudio publicado en Science, esta infraestructura viva podría tener una masa de entre cuatro y seis veces la de toda la humanidad.
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La investigación fue liderada por la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas, que utilizó inteligencia artificial, aprendizaje automático y robótica para visualizar la distribución global de estos sistemas.
Los científicos describen sus filamentos, conocidos como hifas, como “autopistas” por donde circulan agua y nutrientes entre hongos y raíces.
El estudio también advierte que esta red está bajo amenaza. La agricultura intensiva estaría reduciendo de forma importante la densidad de estos hongos en grandes extensiones agrícolas, con cifras hasta un 50% menores en comparación con otros ecosistemas.
La importancia climática del hallazgo es considerable. De acuerdo con los investigadores, estas redes transportan cerca de 4.000 millones de toneladas de dióxido de carbono hacia los suelos cada año, una cifra equivalente al 11% de todas las emisiones vinculadas directamente con la actividad humana.
El mapa global fue construido a partir de más de 16.000 muestras de suelo recolectadas en distintos puntos del planeta. Luego, los modelos de aprendizaje automático incorporaron datos de desiertos, tundras y bosques para estimar la densidad de la red en zonas que aún no habían sido medidas.
Entre los ecosistemas con mayor presencia de estas redes aparecen los pastizales, que concentran aproximadamente el 40% de la infraestructura de hongos micorrícicos arbusculares. También destacan áreas como los pastizales inundados de Sudán del Sur, los Everglades en Florida y la meseta tibetana.
El hallazgo abre una nueva línea de preocupación científica: proteger lo que ocurre bajo tierra podría ser tan relevante como conservar bosques, océanos y glaciares en la lucha contra el cambio climático.