Hija de empresario asesinado por sicarios en Quilpué presentó libro a seis años del crimen: “Muchas veces uno pone en pausa la pena”
Valentina Correa presentó “Duelo por encargo”, libro en el que reconstruyó el asesinato de su padre, Alejandro Correa, y reflexionó sobre el duelo, el proceso judicial y las dificultades para recuperar los terrenos que originaron el crimen.

Hija de empresario asesinado por sicarios en Quilpué presentó libro a seis años del crimen: “Muchas veces uno pone en pausa la pena”
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Durante este lunes, en conversación con País ADN, la escritora Valentina Correa presentó su libro “Duelo por encargo”, obra en la que reconstruyó el asesinato de su padre, el ingeniero Alejandro Correa, ocurrido en mayo de 2020 en Quilpué, crimen por el que fue condenado un sicario colombiano contratado por Renato López en medio de una disputa por terrenos tomados.
La autora abordó el impacto que dejó el caso en su familia, el proceso judicial y cómo transformó esa experiencia en un relato escrito, justo cuando se cumplieron seis años del homicidio del empresario.
“Me provoca de todo. Es una fecha muy movilizadora. Pero también siento mucho orgullo por el camino recorrido y por mirar estos seis años entendiendo que se logró hacer justicia. La pena existe, se integra, este trauma permanece, pero hoy puedo decir que es posible tener una vida plena y feliz pese a haber vivido una experiencia tan violenta como esta”, señaló.
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En esa línea, explicó que el libro nació inicialmente como una herramienta personal para enfrentar el duelo. “Este libro retrata la reflexión que fui construyendo a propósito de este camino en búsqueda de justicia. Al principio fue una forma de sanar y de tramitar el duelo. Nunca pensé que lo que escribía se transformaría en algo público, pero con el tiempo entendí que quizás podía ser relevante para otras personas”, afirmó.
Correa detalló que la publicación se divide en dos grandes ejes. “Uno aborda el duelo, especialmente estos duelos judicializados, donde muchas veces uno tiene que poner en pausa la pena más profunda porque hay algo urgente que custodiar. Yo estaba convencida de que, si no lograba justicia y no se conocía la verdad, nunca iba a poder alcanzar paz”, sostuvo.
“El otro apartado tiene que ver con la desidia del Estado. Con lo difícil que fue, sobre todo después del asesinato, recuperar el terreno que fue precisamente el motivo por el que mataron a mi papá. Me costó mucho que el Estado entendiera que lo que yo pedía no era un capricho, sino simplemente que el Estado de derecho funcionara”, indicó.
Sobre el proceso judicial, recordó que “el 18 de abril de 2022, dos años después del asesinato de mi papá, se leyó la sentencia. Fue un fallo de más de 400 páginas y la jueza relató los hechos con mucha sobriedad, pero también con mucha precisión”.
“Eso, para mí, permitió volver a unir el vínculo que existe entre las personas y el Estado. Nosotros le entregamos al Estado el monopolio de la violencia a cambio de protección. Cuando ocurren asesinatos como este, ese pacto se rompe. Y la justicia tiene la posibilidad de decir: esto ocurrió, no debió haber ocurrido y habrá una condena”, concluyó.
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