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FOTOS. La NASA comparte imágenes de la Patagonia chilena teñida de rojo por un interesante proceso biológico

Se trata de una transformación fascinante que atraviesa la fauna local.

La NASA comparte imágenes de la Patagonia chilena teñida de rojo por un interesante proceso biológico

La paleta de colores de la Patagonia chilena suele ser predecible: el blanco inmaculado de las cumbres, el azul eléctrico de los lagos de origen glaciar y la sobriedad del marrón en las estepas.

Sin embargo, una reciente serie de imágenes capturadas por el Observatorio de la Tierra de la NASA ha revelado una transformación fascinante.

Durante una ventana de visibilidad excepcional el pasado 12 de abril, el satélite Landsat 9 documentó cómo las laderas andinas del extremo sur ofrecen un rojo intenso que contrasta con el hielo.

Pese a lo que dicta la primera impresión visual, el fenómeno no es una anomalía climática ni un cambio en la composición de la nieve, sino una coreografía biológica perfectamente sincronizada por la flora local.

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El responsable de este espectáculo es el Nothofagus, comúnmente conocido como hayas del sur. Estas especies dominan el paisaje de la cordillera andina y, con el descenso de las temperaturas y la reducción de las horas de luz solar, inician su transición otoñal.

De manera concreta, la estrella de este cambio es la lenga (Nothofagus pumilio), un árbol cuya resistencia le permite extenderse por más de 2.000 kilómetros de geografía chilena, llegando incluso a los confines de Tierra del Fuego.

Según destacan los expertos del Observatorio, “los coloridos paisajes otoñales de lenga y otros bosques de hayas australes deslumbran a los visitantes en los lugares más emblemáticos de la Patagonia”.

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Ilusión óptica desde el espacio

Cuando estas hojas pasan del verde al amarillo y, finalmente, al rojo vibrante, el efecto visual desde la distancia es tan denso que parece cubrir el suelo mismo.

Al combinarse con las primeras capas de nieve fina, se genera la ilusión de que la superficie helada ha cambiado de color.

En la región de Magallanes, estos bosques enfrentan condiciones extremas, adaptándose a altitudes que varían según la latitud.

Mientras que en el norte de Chile la lenga alcanza los 1.700 metros de altura, en el sur austral se establece en cotas mucho más bajas, cercanas a los 600 metros sobre el nivel del mar.

A este incendio cromático se suma el ñire (Nothofagus antarctica), apodado por algunos como el ‘Fuego de la Antártica’, el cual aporta pinceladas adicionales de color en parques nacionales como Torres del Paine y Conguillío.

Estas especies forman parte de uno de los ecosistemas forestales templados más australes del planeta, una frontera biológica que, por unos pocos días al año, transforma el mapa satelital en una obra de arte natural.

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