¿Rastros de vida en Marte? Curiosity halla moléculas clave para el ADN y reconfigura el panorama del Planeta Rojo
Se trata de elementos considerados fundamentales para el surgimiento de procesos biológicos.
La exploración espacial sigue desarrollándose poco a poco y recientemente ha alcanzado un nuevo hito en la comprensión del pasado marciano.
El rover Curiosity de la NASA ha logrado identificar una compleja mezcla de más de 20 moléculas orgánicas en el cráter Gale, específicamente en una muestra de roca denominada Mary Anning 3.
Lo que hace excepcional este descubrimiento es la presencia de sustancias químicas que, en la Tierra, se consideran pilares fundamentales para el surgimiento de procesos biológicos.
El estudio liderado por la doctora Amy Williams (Universidad de Florida), y publicado recientemente en Nature Communications, detalla cómo estas moléculas han logrado sobrevivir a la intensa radiación y condiciones hostiles de la superficie en Marte durante eones.
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Para lograr este hallazgo, el equipo científico utilizó el instrumento SAM (Análisis de Muestras en Marte) mediante una técnica denominada termoquimólisis húmeda.
Este proceso, que nunca antes se había realizado fuera de nuestro planeta, utiliza un solvente químico llamado hidróxido de tetrametilamonio (TMAH) para descomponer moléculas complejas atrapadas en el polvo rocoso y convertirlas en formas detectables por el rover.
“Creemos que estamos ante materia orgánica que se ha conservado en Marte durante 3.500 millones de años”, detalló Williams sobre la importancia de la preservación en el tiempo.
La experta añadió que este hallazgo es un paso crucial para futuras misiones: “Si se pretende buscar indicios de vida en forma de carbono orgánico preservado, esto demuestra que es posible”.
El inventario químico de Marte
De las 21 moléculas detectadas, siete son completamente nuevas para los registros de la National Aeronautics and Space Administration en el ‘Planeta Rojo’.
Entre los compuestos más relevantes destaca un heterociclo nitrogenado, cuya estructura es similar a la de los precursores de los ácidos nucleicos (ADN y ARN).
También se identificó benzotiofeno, una molécula que contiene azufre y que suele hallarse en meteoritos, lo que sugiere una conexión directa entre los materiales que bombardearon el sistema solar primitivo y la química marciana.
A pesar del entusiasmo, la comunidad científica mantiene la cautela. Los expertos subrayan que estas moléculas no son una prueba fehaciente de vida pasada, ya que pueden generarse mediante procesos geológicos abióticos.
Sin embargo, Amy destaca la conexión con nuestro propio origen: “Lo mismo que llegó a Marte a través de meteoritos también alcanzó la Tierra, y probablemente proporcionó los componentes básicos necesarios para el surgimiento de la vida tal como la conocemos”.

Impacto en el futuro de la exploración espacial
Este avance no solo aporta datos sobre el pasado de Marte, sino que valida la tecnología que se enviará en próximas misiones de gran envergadura.
Proyectos como el rover Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la misión Dragonfly, que explorará Titán (la luna de Saturno), ya planean utilizar técnicas similares para rastrear señales biológicas.
Por su parte, César Menor Salván, astrobiólogo y profesor en la Universidad de Alcalá, destacó que el principal valor de la investigación reside en haber “demostrado que el experimento con TMAH en el instrumento SAM puede extraer una fracción orgánica”.
Según el especialista, el hecho de que las rocas antiguas conserven estos compuestos “es positivo y relevante para la exploración futura”.
Con este descubrimiento, Marte deja de ser visto solo como un desierto polvoriento y se consolida como un laboratorio que, durante miles de millones de años, ha guardado las piezas de un rompecabezas químico que aún debemos resolver.
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