De lobos salvajes al mejor amigo del hombre: así comenzó la relación entre perros y humanos hace más de 15 mil años
Nuevos estudios genéticos revelan que los primeros perros ya convivían con humanos en Europa hace más de 15 mil años, adelantando su origen y mostrando una relación clave incluso antes de la agricultura.
Fotografía: Javiera Castillo
¿Cómo y cuándo humanos y perros entrelazaron sus caminos? ¿Desde cuándo es el perro ese animal al que llamamos nuestro “mejor amigo”? ¿Hace 10.000 años? ¿15.000? ¿Más? Para la ciencia sigue siendo un misterio fascinante, sobre el que vuelve a investigar una y otra vez.
Gracias a la paleogenética, dos nuevos estudios publicados en la revista Nature por investigadores de una veintena de países describen los genomas caninos más antiguos conocidos hasta la fecha y sitúan la presencia de perros en Europa a finales del Paleolítico Superior.
Ambos estudios ofrecen nuevos conocimientos sobre cómo las antiguas poblaciones humanas migraron, interactuaron y compartieron sus vidas con los primeros perros.
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La fecha exacta del origen de los perros se desconoce, aunque se considera que se separaron de los lobos en torno a la última Edad de Hielo.
Así, el perro más antiguo conocido se remonta a hace unos 15.800 años y se estima que estos animales estaban ampliamente distribuidos por Europa hace 14.200 años, cuando aún no existía la agricultura.
Perros en Turquía, 5.000 años antes
Uno de los estudios, liderado por la Universidad Ludwig Maximilian (LMU), en Alemania, y publicado con el título “Los perros estuvieron ampliamente distribuidos por Eurasia occidental durante el Paleolítico”, examinó genomas hallados en Pınarbaşı (Turquía), de hace unos 15.800 años, y en la cueva de Gough (Reino Unido), de hace unos 14.300 años, lo que retrasa la evidencia directa más antigua de la existencia de perros en más de 5.000 años.
Los datos de ADN revelaron que esos ejemplares estaban más estrechamente emparentados con los antepasados de las razas actuales de Europa y Oriente Medio, como los boxers y los salukis, que con razas árticas como los huskies siberianos.
Lo anterior indica que los principales linajes genéticos caninos actuales debieron de haberse establecido ya en el Paleolítico Superior, según el estudio.
Perros europeos y asiáticos comparten perfil genético
Las nuevas pruebas sugieren que los lobos europeos no contribuyeron de forma detectable a la evolución del perro, y que los primeros canes europeos no fueron domesticados de forma independiente de los asiáticos, ya que ambos comparten el mismo perfil genético.
“Hace 15.000 años ya existían perros con ascendencias muy diferentes en toda Eurasia, desde Somerset hasta Siberia. Esto plantea la posibilidad de que la domesticación se produjera durante la última Edad de Hielo, más de 10.000 años antes de la aparición de cualquier otra planta o animal doméstico”, según Lachie Scarsbrook de la LMU.
El análisis isotópico reveló que los habitantes de Pınarbaşı probablemente alimentaban a los perros con pescado, lo que, junto con pruebas de que fueron enterrados intencionadamente, sugiere una estrecha interacción entre las personas y sus perros. También se observaron indicios de una interacción similar en la cueva de Gough y en un yacimiento de Alemania; de modo que los perros podrían haber tenido una importancia cultural en las comunidades de cazadores-recolectores del Paleolítico.
Diversificación genética de los perros domesticados
El segundo estudio, “Historia genómica de los primeros perros”, liderado por The Francis Crick Institute, del Reino Unido, analizó el genoma de 216 restos de perros y lobos encontrados en Europa y sus alrededores. El espécimen más antiguo resultó ser un perro procedente del yacimiento de Kesslerloch, en Suiza, cuya datación por radiocarbono lo sitúa hace 14.200 años.
Los canes que convivían con los cazadores-recolectores europeos no fueron sustituidos con la llegada de las sociedades agrícolas, en el Neolítico (entre el 10.000 a.C. y el 3.000 a.C.), sino que contribuyeron de manera sustancial a la aparición de los perros europeos posteriores y, en última instancia, de los perros modernos.
En resumen, destaca el investigador Pontus Skoglund del Instituto Crick, los perros fueron el único animal domesticado anterior a la agricultura, contribuyeron de manera sustancial a la genética de la ganadería y de los perros europeos actuales y “su evolución puede ayudarnos a comprender cómo un gran cambio en el estilo de vida moldeó nuestra propia historia”.