Tras desalojos en campamentos: expertos llaman a promover el subsidio de arriendo como vía formal hacia la vivienda
El caso volvió a encender la discusión sobre el déficit habitacional y la falta de opciones intermedias entre el campamento y la compra definitiva.
El desalojo del campamento en el campamento de La Florida volvió a poner en el centro la pregunta por las alternativas reales que tienen las familias sin acceso a vivienda. Desde la Red por la Vivienda y la Ciudad advierten que el subsidio de arriendo, un beneficio poco conocido pero de alto impacto, podría ser una vía concreta para avanzar hacia soluciones habitacionales formales.
Aunque no es una respuesta definitiva, este subsidio puede transformarse en una palanca para acceder, más adelante, a la vivienda propia.
El desalojo del campamento Toma Dignidad, en La Florida, y el Campamento Calicheros, en Quilpué, ha dejado al descubierto una realidad que se repite en distintos puntos del país: miles de familias jóvenes que, pese a tener ingresos, no logran acceder ni al arriendo formal ni a la vivienda propia.
El caso volvió a encender la discusión sobre el déficit habitacional y la falta de opciones intermedias entre el campamento y la compra definitiva. En ese contexto, expertos en vivienda destacan un instrumento estatal que podría marcar la diferencia si se masifica: el subsidio de arriendo.
Este beneficio, entregado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), permite que el Estado financie una parte del arriendo mensual por un período determinado, habitualmente por cerca de 3 años, mientras la familia paga el resto. El monto de la ayuda varía según la región y los ingresos del hogar, pero puede alcanzar hasta $6,7 millones en total distribuidos en cuotas mensuales.
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A pesar de su potencial, el subsidio de arriendo es todavía una herramienta subutilizada en la política habitacional. Hoy existe una brecha importante entre las familias que podrían acceder y las que efectivamente postulan. En muchos casos, el desconocimiento o la falta de información oportuna impiden que hogares jóvenes o vulnerables aprovechen el beneficio.
“El subsidio de arriendo no es una solución definitiva, pero sí una palanca muy potente. Permite a las familias entrar a una solución formal, mejorar su calidad de vida y aumentar su puntaje al momento de postular a un subsidio de compra de vivienda”, explica Matthias Casasco, jefe de la Red por la Vivienda y la Ciudad de Déficit Cero
Casasco agrega que el impacto no es menor: “Tres años usando el subsidio de arriendo pueden marcar una gran diferencia al momento de postular al subsidio de compra: es como postular con un ahorro extra, que suma puntaje y acerca a las familias a la vivienda definitiva.”.
Más allá del incentivo, la medida abre una puerta a la formalidad: las familias que viven en campamentos o en condiciones irregulares pueden acceder a un arriendo con contrato, a una dirección reconocida y a mejores servicios urbanos, desde transporte hasta educación y salud.
“Si bien en un campamento las personas no suelen pagar arriendo y acceder al subsidio representa para ellas un costo adicional, también significa una inversión: permite avanzar hacia la formalidad, acumular puntaje y disminuir la meta de ahorro requerida para la compra de vivienda”, explica Casasco.
Sin embargo, existen limitaciones estructurales. El principal desafío es la falta de oferta de arriendos dentro del rango de precios que el subsidio permite cubrir. En comunas con alta demanda habitacional, como Santiago, encontrar una vivienda compatible con el beneficio puede resultar complejo.
Pese a eso, algunos estudios han mostrado resultados alentadores: cuando las familias reciben acompañamiento y asesoría, la tasa de postulación y de uso efectivo del subsidio aumenta significativamente.
Desde Déficit Cero insisten en que el subsidio de arriendo debería ser entendido como una política estratégica, especialmente en un contexto donde un 38% de los hogares que viven en campamentos son familias con jefaturas menores a 35 años, de acuerdo al catastro del Minvu de 2022.
“El Estado no puede pensar solo en entregar vivienda en propiedad. Necesitamos una ruta habitacional que combine arriendo con compra. El subsidio de arriendo puede ser ese primer paso para formalizar y garantizar el acceso a la vivienda”, sostiene Casasco.
La Red por la Vivienda y la Ciudad de Déficit Cero realiza talleres gratuitos en distintas regiones del país para orientar a las familias sobre cómo funciona el subsidio de arriendo, sus requisitos y cómo postular.