Población penal y reinserción en tiempos de coronavirus: «Si se quedan, están expuestos al contagio. Si salen, se enfrentarán a una realidad muy diferente»
Claudia Caroca, asistente social del sistema penal, conversó con Ciudadano ADN sobre las medidas que se están tomando para proteger a los reclusos en un sistema con condiciones precarias, asegurando que para hacer efectivo el indulto presidencial faltó contacto con las familias.


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AUDIO: Ciudadano ADN - La población penal y la reinserción social en tiempos de coronavirus: "Si se quedan, están expuestos al contagio. Si salen, se enfrentarán a una realidad muy diferente"
La reinserción social de quienes están saliendo de prisión es una preocupación en tiempos de coronavirus. Un proceso que requiere del compromiso de toda la sociedad. «Es ahí donde tenemos el gran cuello de botella. Cuando salen, se encuentran con una barrera muy grande en la sociedad, y con esta contingencia, la sociedad está menos preparada que antes», según Claudia Caroca, asistente social de la Unidad de Gestión y Desarrollo de los Centros de Educación y Trabajo del sistema penal.
En entrevista con Ciudadano ADN, Caroca observa que uno de los factores que impiden esa reinserción es que por la crisis sanitaria hay menos puestos de trabajo, además de «una sociedad con mucho prejuicio y mucha barrera». Por eso, insiste en la importancia de una política global de reinserción social. El escenario actual es lapidario: «Si se quedan adentro, con las condiciones que sabemos, están enfrentados a la posibilidad de contagio. Pero si salen, se van a enfrentar a una realidad muy diferente a la que cuando ingresaron».
Pese a lo anterior, la asistente social aseguró que, en el total de unidades penales, el nivel de contagio «es bajísimo» y los casos que se han dado son aislados. Del mismo modo, están suspendidas las visitas, lo que contribuye a impedir la propagación del virus.
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Un agravante para la reinserción es que los exreclusos «tampoco son sujetos de ningún beneficio del Estado, porque no tienen cotizaciones». Y cuando a propósito de la cuarentena vemos un importante aumento del nivel de violencia y delincuencia en las calles, Caroca asegura que «eso tiene que ver también con la falta de oportunidades».
Si bien es posible leer el indulto presidencial para descongestionar las cárceles ante el virus como una buena noticia para muchos vinculados al sistema carcelario, Caroca aclaró que «fue una gestión bastante rápida desde lo gubernamental, pero los procesos dificultaron la comunicación con la familia. Esto se anuncia y en dos días hábiles había que tener los resultados y no se incorporó la dinámica de comprobación de domicilios y entrevistas con la red de apoyo de cada recluso, con el fin de verificar si están en condiciones de recibirlo», expresó.
Además, fue un proceso que se complicó más al tener gran parte de Santiago en cuarentena y a Gendarmería trabajando por turnos. No considerar este importante paso previo «no es lo habitual, siempre se hace. Los trabajos de reinserción siempre incluyen conversación con la familia».
La propia unidad donde se desempeña Caroca está funcionando en modo teletrabajo y por turnos. «Tenemos que resguardarnos nosotros. Este trabajo te exige estar disponible también como persona», explicó. Por eso, hay diversas iniciativas que han nacido como reacción del propio personal penal, como la elaboración de mascarillas. «Hay que seguir viendo cuál es el mal menor en esta situación», planteó la profesional.
Pese al complejo panorama de emergencia, la asistente social valora los «espacios de esperanza que han ido surgiendo», rescatando el rol de Gendarmería y los demás profesionales que trabajan con la población penal. «Tengo que alabar a quienes están día a día con los reclusos. Ellos son la primera línea y están tratando de contener a la población. No es fácil tenerlos encerrados y un mes alejados de sus familiares. No hay un contacto físico».




