En libertad quedó menor de edad imputado por la muerte de sindicalista en febrero de 2013
La familia de Juan Pablo Jiménez aseguró que el joven que estuvo preso dos años es inocente, y que el verdadero responsable sigue impune y "está muerto de la risa".


A 540 días de libertad asistida fue condenado el joven de 17 años que asumió su responsabilidad en la ejecución del disparo en el cráneo que le costó la vida al sindicalista Juan Pablo Jiménez, el 21 de febrero de 2013.
Según los peritajes, el menor de iniciales J.P.M. se encontraba a un kilómetro del lugar, al interior de la población La Legua Emergencia, en medio de un tiroteo. Según la Fiscalía, una de las balas viajó poco más de mil metros, hasta llegar al lugar donde se encontraba sentada la víctima al interior de la empresa Azeta.
El adolescente, que se encontraba privado de libertad desde hace casi dos años, asumió la autoría del disparo. Pero la viuda, Ximena Acevedo, aseguró que él no es el responsable del crimen, ya que los peritajes privados contratados por la familia, aquel trayecto de bala es casi imposible.
"El asesino de Juan Pablo hoy día está muerto de la risa, porque una persona asumió una responsabilidad que no le corresponde (…) este cabro chico que se acaba de echar la culpa no, estamos golpeados, súper dolidos porque justicia en Chile no hay", expresó.
Los abogados de la familia anunciaron que agotarán todas las instancias. Este lunes apelarán a la sentencia y no descartan presentar el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Mientras, el menor quedó en libertad, tras considerarse que su pena quedó cumplida.




