Música

Sinfónica Nacional de Chile muestra su buen nivel en nueva franja horaria

El conjunto estatal se presentó en el Teatro Universidad de Chile junto al connotado oboísta argentino Néstor Garrote, en obras maestras de Strauss y Sibelius.

@CEAC U.Chile
Por Álvaro Gallegos
Lunes 20 de Jun, 2022 - 12:31
Actualizada el Lunes 20 de Jun, 2022 - 12:34
Compartir

A inicios de la pandemia, cuando el encierro era total, parecía no quedar otra que refugiarse en casa junto a las artes, y para millones, la música fue un confort, un desahogo, y una luz de esperanza.

Algo así le pasó al notable compositor Richard Strauss (1864-1949), cuando ya la Segunda Guerra Mundial escalaba, y viendo que el genocida gobierno de su país los llevaba al descalabro, a la destrucción, no le quedó otra que encerrarse en su casa, a esperar que la pesadilla terminara.

En su propio aislamiento, Strauss se puso a estudiar en profundidad nada más que las partituras de Mozart, genio universal de dos siglos antes, buscando respuestas en la chispeante cristalinidad de esa música, que pareciera brotar de manera tan natural por parte de aquel compositor.

Para Strauss fue la inspiración en la primera pieza surgida de su pluma tras la caída del Tercer Reich, el Concierto para Oboe y Pequeña Orquesta, su personal adscripción al neoclasicismo, que ocupa en su catálogo un lugar análogo a, por ejemplo, “Pulcinella” en Stravinsky, el Concierto para Cello en Schoenberg.

Esta magnífica pieza ocupó el lugar estelar en el último concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. Presentaciones en el Teatro U. Chile que ahora se realizan en el más adecuado espacio de las cinco de la tarde. Y el público en la sala se nota contento de reencontrarse con su orquesta.

Sinfónica Nacional de Chile

Sinfónica Nacional de Chile

El solista fue el argentino Néstor Garrote, de la Filarmónica de Buenos Aires, que con su potente y bien calibrado sonido pareció desafiar la acústica del lugar. Una versión llena de dulzura y la más amplia musicalidad, a la par del acompañamiento orquestal, bajo la dirección del maestro titular Rodolfo Saglimbeni.

Luego de una breve pausa, la orquesta ya ampliada, se abocó a una potente interpretación de una obra querida por el público, la Segunda Sinfonía de Jean Sibelius, que resultó tan impactante como su antecesora. Un claro desarrollo del material, y un adecuado equilibrio entre todos sus componentes, caracterizaron la visión de Saglimbeni, quien en cada compás dirigió con una evidente convicción sobre la pieza.

A la postre, una prueba más de la cohesión, y el buen sonido conjuntado de la agrupación estatal en su totalidad. Sin dudas que el resto de la temporada de la orquesta, ya sea en el tradicional espacio de Plaza Baquedano o en el Municipal de Las Condes, estará llena de momentos de excelencia musical como este.

¿Viste un error en la nota? Avísanos aquí
Lo más visto