Música

“Letra y Música” y el legado musical y político de Víctor Jara, a 47 años de su asesinato

La columna musical de Ciudadano ADN hizo un recorrido por los temas claves de la obra del fundamental músico chileno, parte vital de la Nueva Canción Chilena y que hoy vive un nuevo aire, gracias a la presencia de sus canciones como “El derecho de vivir en paz” en el marco del estallido social.

Por Ciudadano ADN
Jueves 17 de Sep, 2020 - 16:12
Actualizada el Jueves 17 de Sep, 2020 - 16:13

Tras 47 años de su terrible asesinato, y en un año cuyo legado ha vuelto a estar muy presente en las calles de Chile gracias al estallido social iniciado el 18 de octubre, “Letra y Música”, la columna musical de Ciudadano ADN, presentó un especial dedicado al gran cantautor chileno, director teatral y escritor Víctor Jara, a cargo del académico de Literatura Creativa UDP, Ricardo Martínez.

“Te recuerdo, Amanda”: Una de las canciones más emblemáticas del compositor, es parte de su disco “Pongo en tus manos abiertas…” (1969) y no solo “visibiliza los dolores del pueblo chileno, de forma muy sentida”, sino que “trasciende a Chile, transformándose en una cosa universal”. Hoy, “resuena, quizás lamentablemente, la forma en que el describía cómo funcionaba la sociedad. Víctor Jara era un cronista de su tiempo”.

“El arado”: Víctor Jara provenía de una familia humilde, lo que lo vinculaba con el campo y con las raíces. Ese influjo se puede apreciar en esta canción, que refleja “esa transformación impresionante de Chile en el siglo XX” con la migración del campo a la ciudad. “Habla del arado, pero también habla de la población. Se da cuenta de cómo el país está cambiando. No solamente es un cronista, sino una especie de sociólogo musical”. Además, el modo de interpretar esta canción la vuelve particular. “No hacía rasgueos en la guitarra, y hablaba cantando con una especie de sonoridad parecida al canto gregoriano. Víctor Jara inventa que la guitarra se puede tocar sin rasguear”.

“El derecho de vivir en paz”: Un tema clave para entender la obra de Víctor Jara, y que tuvo una segunda vida a partir del estallido social del pasado octubre. Además de lo letrístico con su mención a Vietnam y a Ho Chi Minh, musicalmente las referencias a Oriente son muy notorias. Según explicó Martínez, “una de las características clásicas de la música china es su estructura de tres notas en descenso y tres en ascenso, justamente lo que hace esta canción. Por eso a uno le suena como oriental”. Además, la colaboración de Los Blops la completa con un aura rockera, en una veta de Víctor Jara de la que “se habla mucho menos que de la parte folclórica vinculada a la Nueva Canción Chilena”.

“Plegaria a un labrador”: Publicada como sencillo dentro de un disco mayor, que en el otro lado incluía “Te recuerdo Amanda”. “Era como un single de los Beatles donde los dos temas son hits”. Con la colaboración de Quilapayún en instrumentos e interpretaciones, muestra un grado alto de elaboración musical. Martínez reflexionó sobre la completa propuesta artística del músico. “La típica foto de Víctor Jara uno dice, esto es Bob Dylan. Era consciente de su figuración artística, con mucho cuidado en la carátula de los discos. La Nueva Canción Chilena es una especie de monstruo que tiene muchas patas, desde producir y elaborar la música hasta preocuparse de los discos y las fotos”. 

“El cigarrito”: Otro clásico de Jara, editado como sencillo en 1965. “Mi mamá siempre me contaba que en la Peña de los Parra esta canción incluía una puesta en escena donde Víctor prendía un cigarrillo. Era un momento muy esperado” por la gente que asistía en las décadas de los 50 y 60 a ese clásico recinto de Carmen 340, cuna de la Nueva Canción Chilena.

“Manifiesto”: “Yo no canto por cantar”, es el primer verso de esta canción, en la que Víctor Jara hace una declaración de principios sobre su forma de ver la música y el arte, vinculándose con una tendencia muy importante en el siglo XX, que comenzó con las vanguardias de Europa y estuvo muy presente en Latinoamérica: hacer no solo una hoja de ruta artística, sino que “convocar a que se forme un colectivo asociado a eso, en un trabajo que corresponde a mucha gente, no solo a iniciativas individuales como suele ser en el pop”.

“Duerme, duerme, negrito”: Es una popular canción de cuna folclórica, originalmnente argentina, creación de Atahualpa Yupanqui. Su elisión de sonido (omisión de vocales y consonantes) le da “una cosa muy latinoamericana”, según Martínez, quien recordó que las décadas de los 60 y 70 engrosaron el Nuevo Cancionero Latinoamericano con figuras como Yupanqui, Mercedes Sosa, Violeta Parra y el propio Víctor. “Fue una época de mucha identidad latinoamericana, mucho más fuerte que la de otras décadas del siglo XX”.

“Luchín”: Con gatos, perros y caballos como coprotagonistas, esta canción cuenta la historia de un niño que juega en una población de Santiago. “Hoy día en Santiago no hay caballos, pero en esa época en las poblaciones era muy habitual ver caballos en la calle o atravesando la ciudad”, recordó el columnista.

Víctor Jara en otras voces

Simple Minds – “Street fighting years”: Un ejemplo de la influencia de la música comprometida en otras regiones es esta canción, perteneciente a un disco homónimo de esta banda escocesa, muy popular en los años 80 por “Don’t you Forget about me”, tema principal de la película “The breakfast club”. El disco cn cuestión, de hecho, está dedicado a Víctor Jara. Su líder, Jim Kerr, lo reconoció así en una visita a Chile, aunque el influjo de Víctor es notorio en la interpretación de guitarra. “No es solamente la mención, sino un homenaje en términos estéticos”.

Bruce Springsteen – “Manifiesto”: El Jefe rindió homenaje a Víctor Jara, en su visita a Chile en 2013, interpretando esta canción. Pero desde su participación en los recitales Amnistía, a principios de la década de los 90, que mostró claramente su vinculación con esta mirada musical. 

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