Música

Chancho en Piedra y el reggaeton en su nueva canción: “Estamos apostando a hacer un Caballo de Troya disfrazado de música urbana y que adentro venga el mensaje para las nuevas generaciones”

Lalo Ibeas y Felipe Ilabaca contaron en Ciudadano ADN sobre su nuevo tema, que acaba de ser lanzado con videoclip incluido, y donde pretenden entregar un mensaje que, aseguran, el pop actual no tiene.

Por Ciudadano ADN
Lunes 01 de Jun, 2020 - 23:11

Una mezcla explosiva de rock, funk y reggaeton es lo que propone “Todo se me pasa”, la nueva canción de Chancho en Piedra, que también viene con nuevo videoclip. Un tema con una letra que denuncia la injusticia social y busca “que despierte la gente”. Un propósito que se impusieron Lalo Ibeas y Felipe Ilabaca, quienes aseguran que incorporar estos temas en sus letras y mezclarlas con la música de moda es una estrategia para llegar a los más jóvenes con estas problemáticas.

En conversación, con Ciudadano ADN, Lalo Ibeas aseguró que el tema fue grabado antes del estallido social, “que se veía venir, los únicos que no lo veían eran los políticos. Y es a todo nivel, ahora con los gringos también. Esto es parte de un gran cambio”.

Para Felipe Ilabaca, por su parte, esa necesidad de entregar un mensaje nace porque “honestamente sentimos que en el mainstream, no solo en Chile, los mensajes brillan por su ausencia. El rock durante décadas habló de cosas trascendentes, por ultimo existenciales, filosóficas. Hoy todo es pop, y el pop es me gustas mucho, te quiero, te amo, perreemos, bailemos esta noche”.

Para el músico, “las canciones del ‘te odio te quiero’, como dijo Florcita Motuda, ya están todas hechas. La misión del rock es decir las cosas como tienen que ser dichas”. Por eso, sintieron que “aquí falta ponerle el cascabel al gato”, y al pensar que “Todo se me pasa” tendría una vitrina, “desaprovechar esa vitrina para decir cualquier estupidez, ni cagando”.

El videoclip, sin embargo, tiene un tono más festivo. “Lo que más han hablado del video es Toño perreando”, dijo Ibeas sobre su compañero de banda. Esta opción, aseguran, tiene que ver con un afán de “no redundar el mensaje”, aunque el material se rodó en Ventanas, una de las “zonas de sacrificio” símbolo de los problemas ambientales en Chile. “Quisimos que visualmente dijera algo más allá de actuarlo. Grabarlo ahí, en una zona de exclusión, ya era un mensaje por sí solo”.

Sobre el lugar, Ibeas reflexiona: “Es heavy que tiene que seguir la vida ahí con todo lo tóxico. Es como una proyección de lo que pasa. El mundo está tóxico, las mascarillas. Deberíamos enfocarnos no solo en el virus sino en desintoxicar todo lo que hemos hecho mal en todo este tiempo. Pero aunque el aire sea irrespirable, igual va a estar la música, el baile, las distracciones y el rock”.

La opción por la música urbana tampoco es casual, aunque Ilabaca destaca “unos riff de bajo medios aggrometal y la batería. Todo está tocado, pero lo procesamos para que sonara como suena. Estamos apostando a hacer un Caballo de Troya disfrazado de música urbana para que adentro venga el mensaje para las nuevas generaciones. Es decirle a los chicos, es importante q le pongan un mensaje”.

Lalo Ibeas lo respalda: “Siento que es romper fronteras. En este momento son ritmos antagónicos, pero lo mismo pasaba en los 70 con el rock y la onda disco, o en los 90 con el rock y el hip hop, hasta que alguien rompió esas fronteras”. La división, piensa, “es para los puros más viejos, un cabro más joven no está ni ahí, puede escuchar metal y después reggeaton. La música es una sola”. Además, explica, “en el alma Chancho siempre nos hemos caracterizado por mezlcar estilos con rock”.

Ambos también se muestran muy atentos a la situación mundial, entre pandemia y explosiones sociales. “Está cambiando el paradigma totalmente. el modelo neoliberal está colapsando”, reflexionó Ilabaca. Ibeas, por su parte, asegura que “hay que tratar de reivnentarse y aprovechar este tiempo para componer. No tengo soluciones, pero estamos en eso”. En medio de la cuarentena obligada, lo doméstico tampoco les es ajeno: “Tengo las manos partidas de tanto lavar loza”, confesó Ilabaca. “He aprendido en casa a tener un espíritu zen, aunque en familia con los niños es algo difícil. Yo creo que ahora mis hijos me conocen más que antes”.

Lalo Ibeas agradece que esta crisis se haya dado con la tecnología que en el 2020 tenemos disponible. “(Imagínate) si hubiera pasado esto en los 80 o a principios de los 90. Son los niños los que lo están pasando más mal, no están viendo a las amigos, no pueden jugar a la pelota, ir a la plaza”. Felipe Ilabaca, en tanto, piensa que en el retorno la vida puede ser muy distinta. “A lo mejor ya no van a ser 40 horas laborales, sino 25. A todos nos va quedar gustando estar en la casita con la señora”. Ibeas comparte: “las reuniones en zunga debieron ser mucho antes, era más práctico reunirse así (online) que en la vida real”.

En un tono más práctico, Ilabaca aseguró que está “componiendo harto” y adaptó un lugar en su casa para trabajar. “Estas emociones que tenemos tan encontradas van a tener que converger en canciones, es la única manera que los artistas tenemos para no volvernos locos”.

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