Presencia de nicotina y antidepresivos: estudio confirma que aguas de la Antártida están altamente contaminadas
Los científicos detectaron grandes cantidades de productos farmacológicos y también otros componentes derivados de la actividad humana como filtro solar y cafeína.
Adélie penguins in Antarctica on top of iceberg / David Merron Photography
Investigadores españoles realizaron un estudio a las aguas de la Antártida y detectaron que ellas están altamente contaminadas por restos de productos farmacéuticos y otros componentes derivados de la actividad humana como la nicotina y la cafeína.
La indagación fue realizada por un conjunto de científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), en colaboración con la Universidad de Granada y la Universidad Autónoma de Madrid.
Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista académica Journal of Hazardous Materials, donde se aseguró que la actividad humana está afectando la química del agua en el lugar.
Resultados del estudio
En concreto, las muestras del estudio fueron rescatadas de algunas zonas más pobladas y turísticas, y de otras sin presencia humana. En estas se detectó la presencia de analgésicos acetaminofén, diclofenaco e ibuprofeno, regulador de colesterol y triglicéridos en sangre bezafibrato, el diurético hidroclorotiazida, el antibiótico claritromicina, y los antidepresivos citalopram y venlafaxina.
Además, a dicha lista se suma la cafeína, nicotina, anticorrosivo tolitriazol y el filtro de protector solar benzofenona-1.
Como conclusión, la investigación resolvió que “las actividades humanas en la Antártida son responsables de la dispersión de los CEC en este continente, dejando una huella química incluso en áreas donde no se concentran las actividades de investigación y turismo».
Por su parte, los cientificos alertaron de que las medidas de las autoridades están siendo insuficientes: “Las medidas actuales tomadas por las regulaciones existentes para proteger el ambiente prístino de la Antártida de las actividades humanas no son efectivas para evitar la propagación de la CEC en su ambiente acuático”.