Internacional

Chilena es testigo de la crisis en El Líbano: “Nunca he visto tanto tiroteo. He llegado a tirarme al suelo, pidiendo que ninguna me mate”

La chilena Ángela Tarraga está en Beirut, capital del país que vive la más grave crisis económica y política desde la guerra civil, que amenazó la estabilidad del Gobierno. En conversación con Ciudadano ADN, contó cómo ha sido testigo en primera persona de la situación.

Por Ciudadano ADN
Jueves 22 de Oct, 2020 - 19:48

La chilena Ángela Tarraga está en Beirut, capital de El Líbano, y es testigo en primera persona de la grave crisis política que se está viviendo en ese país, con un levantamiento popular y enfrentamientos entre partidarios y opositores del reelegido primer ministro, Saad Hariri. “Las autoridades han hecho un llamado a que las personas se mantengan en sus casas” ante las fuertes manifestaciones que ya han dejado un saldo de muertos y heridos. , según contó en conversación con Ciudadano ADN.

Se espera que el nuevo presidente electo se dirija al país esta tarde en cadena nacional, luego de que el presidente del Líbano, Michel Aoun, convocara a Saad Hariri para encargarle formar un nuevo Gobierno. “Después de eso, vamos a tener tiroteos al aire”. El problema radica en los problemas internos que esto podría acarrear. “No van a dejar que este presidente nuevo gobierne tranquilamente, o intenten hacer algo más radical”.

Según explicó Tarraga, en Tripoli, a 40 kilómetros de la frontera con Siria, hay una gama de ideologías: un grupo sunita bastante amplio, los alauitas -defensores acérrimos del régimen actual- y los partidarios del cambio. La tensión ideológica provocó que anoche, en Beirut, manifestantes quemaran el Monumento a la Revolución en un acto que generó enfrentamientos entre opositores y partidarios del presidente Hariri. Hoy se esperan más manifestaciones en los sectores de la ciudad que son pro sunitas.

Este día a día se vive entre el conflicto y la gran incertidumbre. Ángela, fotógrafa freelance, llegó a El Líbano para hacer un voluntariado. En la pandemia, muchos de sus compañeros volvieron a Italia “y yo me quedé varada aquí”. En todo este tiempo, asegura, “nunca he visto tanto tiroteo. El sonido de un Kalashnikov son balas interminables. He llegado a tirarme al suelo. Puedes estar media hora viendo un artificio, en ambas direcciones, pidiendo que no venga ninguna bala en forma horizontal y que te mate. Es una situación un poco estresante, pero te acostumbras”.

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Además, la ciudad cuenta tan solo con dos horas de luz eléctrica provista por el Gobierno: el resto del tiempo se mantienen a punta de generadores, lo que también incluye a los hospitales, lo que hace muy difícil cualquier. procedimiento. “La salud es un lujo, y es muy difícil llevar una dieta normal con vegetales o carne, porque o no están en el mercado, o el precio es muy alto”, contó.

Según relató la reportera, el país está dividido entre norte y sur. El norte es el lado pobre, con tasas de desnutrición muy altas, y el sur tiene mayor poder adquisitivo, en gran parte gracias al tráfico de armas o cocaína. El Líbano tiene la mayor tasa de refugiados en el planeta, a partir de la guerra de Siria. “Las personas no tienen calidad de vida, viviendo en tiendas plásticas y con escasez de personal médico. Es terrible. Hay desempleo”.

La explosión de Beirut, ocurrida hace algunos meses, vino a liquidar la alicaída economía de El Líbano. “Ya ningún inversionista va a invertir aquí”, contó la periodista. De hecho, marcas como Zara o Adidas ya han dejado el país producto de las sanciones económicas que castigan los crímenes de lesa humanidad contra Bashar Al-Asad, actual presidente sirio, “y que también han repercutido aquí”. 

Las ayudas de la comunidad internacional, aseguró Ángela, no están llegando de forma correcta a la población. “Me dicen que Singapur donó 20 toneladas de té, pero ¿dónde están? El malestar prosigue, y la gente sale a las calles y protestan. Y las Fuerzas Armadas no escatiman en disparar a quemarropa”.

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