Espectáculos

El ritmo no perdonó: Despedida de Daddy Yankee se convirtió en un desborde de violencia y perreo intenso

Mientras algunos lo pasaron bien diciendo adiós al Big Boss, otros vivieron terror y angustia, con avalanchas de gente colándose y hasta asaltos en Cancha Vip.

Getty Images
Por Soledad Reyes
Miércoles 28 de Sep, 2022 - 04:23
Actualizada el Miércoles 28 de Sep, 2022 - 04:29
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Dicen que todo en la vida tiene dos caras. Y, probablemente para algunos, el primer concierto de despedida de Daddy Yankee en Chile en el marco de su gira La última Vuelta World Tour fue una buena experiencia, algo para recordar.

Sin embargo, para otros, la noche en el Estadio Nacional seguro se convirtió en una de las peores de su vida, donde el temor y la inseguridad los derribó.

Esto porque si bien desde la mañana, donde se congregó gran cantidad de público, todo funcionó de manera normal y expedita para ingresar al lugar, pasadas las seis de la tarde cambió completamente.

Caos, euforia desbordada, desesperación y varios llamados a realizar avalanchas se tomaron los ingresos de Grecia donde, mientras algunos esperaban que les validaran sus tickets y quedaron en medio de la batahola, otros sencillamente se aprovecharon del pánico y se colaron golpeando a los guardias.

Una situación que no se detuvo ni siquiera con el inicio del telonero Polimá Westcoast, ya que mientras este cantaba su hit Ultra Solo, se desataba la locura y violencia más extrema, con gente saltándose rejas, agrediendo al personal de seguridad, entrando a la mala a los sectores Pacífico y pasándose de Cancha General a Cancha Vip.

Daddy Yankee, los hits y los cartereos sin control

Así, si bien el show debía comenzar a las 21.30 horas, en medio del desorden se decidió que el Cangri apareciera antes en escena para calmar los ánimos con baile.

Y sí, éxitos como Lo que pasó pasó, Mayor que Yo y Tu Príncipe reflotaron todo el perreo old school que muchos habían ido a corear, tranquilizando un poco los ánimos.

No obstante, no fue suficiente, ya que mientras una parte del coliseo deportivo sacaba sus mejores pasos, otros se defendían como podían de los cartereos y robos en el sector más exclusivo, donde los celulares se convirtieron en el botín más deseado y en redes sociales se habló hasta de apuñalados por defender sus teléfonos.

Esto sumado a que muchos de los asistentes seguían traspasando las vallas para lograr mejores ubicaciones sin haber cancelado por ellas, e incluso algunos descarados se abrazaban y celebraban, vanagloriándose de haber entrado gratis al recital.

Un show donde el ritmo no perdonó

Pero, más allá de la confusión y agresividad que les tocó experimentar a parte de los que compraron su entrada de buena ley, el show continuó.

Y sobre el escenario, Daddy dejó claro que no tiene por donde retirarse aún, con una batería de hits, antiguos y nuevos, exitosas colaboraciones y energía para regalar a todos quienes han seguido sus pasos en el mundo del reggaetón.

Es que si bien el artista ha dicho una y otra vez que esta es su última gira, varios se resisten a pensar que el intérprete dejará la adrenalina de presentarse en vivo.

 

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Una adrenalina que ojalá se dé gracias a la capacidad de Daddy Yankee de hacer bailar y no a un caos como el que se produjo durante la primera jornada, que terminó con varios sin gana alguna de volver a aventurarse a un concierto de música urbana y con la inseguridad viva del peligro que azotó al recinto ñuñoíno.

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