Mercados dieron una tregua a Portugal tras el acuerdo del rescate
El departamento dependiente del ministerio de Finanzas portugués vendió 1.117 millones de euros a tres meses a un interés del 4,652 %, por encima del 4,046 % de la última emisión del mismo tipo realizada el 20 de abril.
Los mercados se están dando una tregua en su acoso contra Portugal después de que el primer ministro en funciones portugués, José Sócrates, anunciase que llegaron a un acuerdo para recibir el rescate financiero de 78.000 millones de euros de la UE y el FMI. Gracias al alivio, la deuda a corto plazo del país registró su mejor jornada en lo que va de año y el Tesoro luso logró rebasar sus objetivos máximos de una emisión de deuda a corto plazo, aunque a costa de elevar su rentabilidad, lo que matiza el resultado.
El departamento dependiente del ministerio de Finanzas portugués vendió 1.117 millones de euros a tres meses a un interés del 4,652 %, por encima del 4,046 % de la última emisión del mismo tipo realizada el 20 de abril y más de un punto superior al 3,403% de marzo, cuando realizó su última subasta a este plazo antes de activar el rescate. La demanda, por su parte, se mantuvo alta aunque se frenó con respecto a hace un mes. Si en aquella ocasión duplicó a la oferta, se quedó en una ratio de cobertura de 1,9 veces. El alto interés para unos títulos a tres meses, junto al hecho de que hay acuerdo con el FMI y la UE, lo que de alguna manera aseguraba la operación a los inversores, explica el apetito de los inversores por apostar a favor de la deuda de Portugal.
A medida que se conocen los detalles del plan y los recortes de gasto y prestaciones sociales que lleva aparejados, los mercados le dieron su aprobación. El mejor ejemplo de ello fueron los descensos de cerca de medio punto en el interés exigido a sus títulos de deuda a corto plazo en el mercado secundario. Menos dinero se interpreta como más confianza y menos dudas. Así Portugal vivió su mejor día en los mercados secundarios de deuda en el año. Pese a eso, la mejora es insuficiente para que el país deje atrás los máximos alcanzados recientemente ante el recrudecimiento de las turbulencias, las dudas sobre Grecia y el temor a que se retrase la salida de la crisis.




