El crecimiento de China se frenó
El PIB creció un 10,3% en el segundo trimestre. Pekín logró moderar el ritmo de avance en su afán por evitar un sobrecalentamiento de la potencia asiática.
China emprende el camino de regreso a la normalidad económica. Su Producto Interior Bruto creció un 10,3% en el segundo trimestre de 2010, alcanzando los 17.280 millones de yuanes (2.203 millones de euros). Se enfrió así la economía del país asiático, que había aumentado un 11,9% entre enero y marzo.
Es lo que quería Pekín: frenar la velocidad de crecimiento endureciendo la política fiscal y monetaria, después de haber tenido que llevar el crédito a niveles récord para hacer frente a la crisis financiera mundial. La cifra que habían previsto los mercados quedó ligeramente por encima, un 10,5%.
Los límites a los préstamos para compra de viviendas y para administraciónes locales, unidos a la disminución del gasto gubernamental en estimular la economía, permitieron al Ejecutivo chino evitar el sobrecalentamiento que temían tanto los mercados como el presidente nipón, Wen Jiabao.
Se estima que China necesita crecer al menos al 7% u 8% para garantizar puestos de trabajo a sus 1.300 millones de habitantes, y el Gobierno fijó en el 8% la previsión de crecimiento para finales de 2010, una cifra que el Banco Mundial aumentó hasta el 9,5%. Antes de la crisis Pekín creció durante años en porcentajes de dos dígitos, y después ha sido uno de los motores de la economía mundial para salir de la tormenta. Ahora, los mercados financieros esperan que los frenos no sean demasiados bruscos.




