«La evidencia es abrumadora»: experto internacional en aerosoles explicó por qué el Covid-19 se contagia por el aire
José Luis Jiménez, doctor en ingeniería del MIT, conversó con Tu Nuevo ADN acerca de las pruebas científicas que existen sobre la materia y afirmó que el uso correcto de la mascarilla y la distancia física, además de la ventilación en los lugares cerrados, son claves para reducir los contagios.


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En octubre de 2020, un grupo de investigadores publicaron una carta en la prestigiosa revista Science donde advirtieron evidencias de contagios de coronavirus por el aire, por lo que recomendaban trasladar las actividades al exterior y mejorar la ventilación de los interiores.
En marzo, un grupo de 100 científicos, salubristas y técnicos españoles enviaron una carta a las autoridades de su país para que tomaran medidas decisivas contra los contagios por inhalación del Covid-19, diciendo que era urgente abordar de forma coordinada la transmisión del coronavirus por aerosoles.
En Chile no existen campañas efectivas que informen acerca de esta evidencia científica, tema del cual habló en Tu Nuevo ADN José Luis Jiménez, doctor en ingeniería del MIT y experto internacional en aerosoles, quien escribió el artículo «Diez razones científicas que apoyan la transmisión aérea del Covid-19″, que se publicará en la revista The Lancet.
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«Lo que resumimos en el artículo es que la evidencia es abrumadora. Hace mucho tiempo que hay muchas pruebas, pero en este momento es abrumadora. No sólo que hay transmisión por el aire, sino que es la gran mayoría de la transmisión«, indicó Jiménez.
Agregó que «por ejemplo, se ve que hay muchos más contagios en interiores que en exteriores«, junto con indicar que «hay estudios con animales, en los que se ve que el virus está en filtros, dentro de edificios donde sólo puede llegar si va por el aire».
«Lo que también es importante es lo que nos dice por ejemplo la OMS, que el virus va por estas gotas grandes o por superficies. De esto no hay evidencia. La OMS está en un gran error, donde está afirmando desde hace un año que el virus se transmite por esas gotas y superficies y no tienen nada con qué sustentarlo«, remarcó el experto.
Consultado sobre las variantes del coronavirus y la transmisión por aerosoles, el especialista indicó que «los científicos pensamos que se transmiten igual, simplemente se transmiten más fácil. Parece que de las personas infectadas con alguna de estas variantes tienen más virus en la saliva o en el sistema respiratorio. Entonces, simplemente echan más virus al aire».
«Alguna de ellas parece que el virus se agarra por los cambios de la forma, las espinas del virus se agarran más fuerte a los receptores de la célula y a lo mejor hacen falta menos virus para infectar. El mecanismo es el mismo y las formas de protegernos son las mismas, es lo que pensamos, pero simplemente hay que tener más cuidado porque es más fácil infectarse«, explicó Jiménez.
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Ventilación y mascarilla: una campaña efectiva
Acerca de la falta de campañas de prevención, sostuvo que «hay dos razones, una histórica y una práctica. La razón histórica es que esta pandemia ha destapado un pastel, hay un error científico desde 1910 en que alguien dijo que era casi imposible que las enfermedades se transmitían por el aire. Esto se convirtió en un dogma, que las enfermedades se transmitían por gotas y era muy difícil que fuera por el aire».
«Al día de hoy, el grupo que controla la OMS son totalmente dogmáticos en ese sentido y no les cabe en la cabeza. Y aunque la mayoría de los científicos entendemos que esto va por el aire, los grupos de científicos que tienen la sartén por el mango en la OMS y en los ministerios de sanidad son todos de esa tradición errónea y les cuesta muchísimo entenderlo«, expuso.
Y continuó: «Lo del aire no es una enfermedad. Cuando se dice lo del aire a través de la historia, la gente pensaba que el virus salía de Boston e infectaba a alguien en Inglaterra. Esto no pasa, pero cuando estás muy cerca de alguien, igual que si le hueles el ajo en el aliento, pues es porque estás inhalando mucho del aire que acaba de salir de ellos en la situación de proximidad«.
En esa línea, y aludiendo a las campañas, Jiménez subrayó que «les parece que les va a dar mucho miedo y que la gente se va a asustar, pero al final lo que a la gente le asusta es que no controlemos la pandemia. Yo creo que lo deberíamos explicar y esto ayudaría mucho más«.
Respecto de los lugares de mayor riesgo y las implicancias de, por ejemplo, transitar por el aire libre, el doctor en ingeniería apuntó que «el aire libre es bastante seguro. La única situación al aire libre donde se ven contagios es cuando la gente habla cerca sin mantener distancia y sin mascarilla. Imagínate que si estás hablando con un fumador. Si estás muy cerca y sin mascarilla, vas a acabar inhalando mucho del humo que está exhalando. Pero si la gente mantiene la distancia y con mascarilla, al aire libre es muy seguro».
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«El problema es el interior y lo que hace que aumente el contagio es si pasas mucho tiempo con mucha gente en un sitio pequeño y mal ventilado, donde la gente está hablando y sobre todo si la gente no lleva mascarilla. Cuantas más de estas cosas tengas, más números tienes para contagiarte», indicó. Un restaurante cerrado —las personas se sacan la mascarilla para comer— o un gimnasio son lugares de riesgo, según el experto.
Acerca de la discusión en torno a la evidencia sobre los contagios en el transporte público, comentó que «a veces es un poco loco, porque muchos dicen ‘en mi sector no hay contagios’. El transporte público es muy difícil. Si uno va al metro y contagia a otros, cómo lo vas a saber, luego las personas aparecen contagiadas, cómo sabes, a menos que hicieras un rastreo con los teléfonos. En la mayoría de los países no se hace».
«En muchos sitios la verdad es que no es muy peligroso, porque suele estar bien ventilado, porque la gente no habla y lleva mascarilla. No es como un bar, un restaurante o un gimnasio en donde sí se pueden ver muchísimos casos, pero uno se puede contagiar», puntualizó.
Por lo mismo, remarcó en la importancia de abrir las ventanas para ventilar los espacios, si se puede, y evitar las aglomeraciones. «He visto fotos del Metro de Santiago que va llenísimo. Entonces habría que poner más metros, incluso cambiar las horas de entrada al trabajo para poder mantener un poco más la distancia y no tener tanta gente«, repasó.
Además de la ventilación, un punto clave es la mascarilla. «Es una cosa que la gente se ha puesto cualquier trapo y en realidad necesitamos un filtro de aerosoles que sea un material muy filtro y que vaya pegado en la cara, que deje una marca. El 90% de la gente la lleva c0lgando, con huecos. Y por un hueco que es el 2/100 de la mascarilla, pasa la mitad del aire. Entonces la mascarilla la llevamos como decoración y esto es algo que podríamos mejorar mucho si le prestáramos atención y nos pusiéramos frente al espejo», sentenció Jiménez.




