La Prueba de ADN
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Académico advierte que personas con movilidad reducida tardan 40% más en desplazarse en Santiago: “Es un problema serio”

El director de la Escuela de Diseño de la UAI abordó las barreras que persisten en las calles, y llamó a incorporar criterios de inclusión desde el inicio de los proyectos urbanos.

Personas en situación de discapacidad desplazándose por Santiago

Las personas con movilidad reducida pueden tardar hasta un 40% más en desplazarse por el Gran Santiago, debido a las barreras de accesibilidad que todavía existen en las calles. Así lo evidenció una nueva medición de accesibilidad universal en los modos de transporte, realizada por el Centro Avanzado Catlec.

En conversación con La Prueba de ADN, Jorge Hoehmann, director de la Escuela de Diseño de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), advirtió que, pese a los avances normativos y las adaptaciones realizadas en los últimos años, todavía existen importantes desafíos para lograr una ciudad inclusiva.

Además, el académico explicó que la discapacidad no se limita a las dificultades de movilidad o a las condiciones físicas, sino que también incluye a personas con discapacidad cognitiva, sensorial e intelectual, quienes enfrentan barreras de inclusión en la ciudad, los edificios públicos y los centros comerciales.

En esa línea, destacó avances como los rebajes de veredas, los semáforos sonoros y las señalizaciones táctiles para personas con discapacidad visual. No obstante, advirtió que la accesibilidad todavía se aborda como una adaptación de la infraestructura existente, en lugar de incorporarse desde el inicio en el diseño.

“Todavía estamos en una transición hacia la adaptación (...) el tema de la inclusión, el diseño, la arquitectura y el urbanismo debiesen tenerlo como una condición base”, afirmó.

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Por otro lado, Hoehmann explicó que las dificultades no se limitan a un punto específico de la ciudad, sino que deben analizarse considerando todo el recorrido de una persona, desde que sale de su vivienda hasta que llega a destino.

Sobre las soluciones, el académico sostuvo que es fundamental que las rampas dejen de considerarse un elemento secundario en la infraestructura y pasar a ser una alternativa de acceso para todos. “La rampa debe ser el medio para todos para poder llegar de un lado a otro”, enfatizó.

Finalmente, advirtió que la accesibilidad será cada vez más relevante debido al envejecimiento de la población. “Entender que, de nuevo, la movilidad reducida está solamente asociada a la discapacidad, pero eso es un error. Todos vamos hacia allá y cada vez será un porcentaje más grande”, concluyó.