Política

“Hay un déficit político y de conducción en el Gobierno”, dice Josefina Araos, del Instituto de Estudios de la Sociedad

La historiadora e investigadora afirma que la situación del ministro de Justicia Fernando Rabat “sólo empeora, porque se va sabiendo más información de una polémica que no termina de aclararse”.

Josefina Araos, (Licenciada y Magíster en Historia, investigadora IES) / Cristobal Marambio

“Han sido heridas autoinfligidas del Gobierno, que han permitido articularse a la oposición”. En este nuevo episodio de “De Esto Se Habla”, de Radio ADN y EL PAÍS, la periodista Rocío Montes conversó con Josefina Araos, historiadora y subdirectora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES).

Uno de los temas fue la crisis política que enfrenta el Gobierno de José Antonio Kast tras la revelación de 56 rebajas de condenas a sentenciados por delitos sexuales contra menores. Este miércoles, desde La Moneda blindaron al ministro de Justicia, Fernando Rabat, sin embargo, la oposición terminó por anunciar una acusación constitucional en contra del secretario de Estado.

“Es un momento muy complicado. Probablemente de las crisis más profundas que le ha tocado al Gobierno, aunque uno siente que dice eso cada vez que viene una nueva crisis”, dijo Araos.

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“Es una muestra más del déficit político de conducción del Gobierno, de articulación entre las distintas instancias. Este tipo de problemas de que se toman decisiones pero que no se sabe bien por qué. Es la repetición de un patrón”, agregó.

Sobre el tema de las rebajas de condena, la investigadora afirma que “le da herramientas a la oposición muy fuertes para emplazar y golpear al Gobierno. Han sido heridas autoinfligidas (de La Moneda), las que le han permitido articularse a la oposición en este tiempo (...) Hay un déficit político en el Gobierno y también de conducción”.

- ¿Debe salir el ministro Rabat?

“Yo entiendo que tú quieras demorarte un poco, no ceder tan fácilmente, pero la estrategia de apretar los dientes es muy equivocada. En las tormentas vas teniendo indicadores cuando va amainando, pero acá sólo empeora, porque se va sabiendo más información de una polémica que no termina de aclararse”.

Preparación y los decepcionados

- ¿Qué pasó con la preparación del Gobierno para asumir los desafíos país como seguridad? Para Araos, hubo algo clave que no ocurrió.

“Hay problemas estructurales que requieren una preparación para gobernar de muy altísimo nivel. Hoy es más difícil que nunca gobernar, pero por lo mismo, la preparación tiene que ser como nunca. Y pareciera que hay problemas en esa preparación. Y en el caso del gobierno, se vio desde el comienzo en el hecho de que no hubiera nombre para el Ministerio de Seguridad, su área más fundamental”, dijo.

Rocío Montes (El País), Josefina Araos, (Licenciada y Magíster en Historia, investigadora IES) / Cristobal Marambio

“Con este gobierno, con el tipo de adhesión que tiene, el que se va no vuelve. Es muy difícil que el ciudadano que adhiere al gobierno, una vez decepcionado, vuelva a dar su apoyo”, analiza Araos.

¿Qué pasa con la izquierda?

En el otro espectro político, Josefina Araos afirma que la oposición está “muy cómoda”, esperando que cambie el péndulo político, como ha ocurrido en las últimas décadas. “No tienen ningún rol. Hay una desorientación muy profunda en la izquierda, que se prueban en distintas cosas. Una es que no aparecen nuevos liderazgos. Eso lo podemos extrapolar a otras partes de la izquierda latinoamericana”.

La historiadora refuerza lo de la “comodidad” de utilizar el discurso de la ultraderecha en el Gobierno. “La izquierda está muy cómoda y permanentemente a la espera de poder confirmar eso. Yo creo que no tiene ningún peso, pero le sirve. La unifica y cada cierto rato el gobierno le da material”, explica.

“El mayor problema es que es una definición y una unidad del sector puramente negativa, en función de tu adversario, y no en función de un proyecto que quedó absolutamente desarmado. No solo por el gobierno de Gabriel Boric, sino después de la convención y del gran proyecto que tenía la izquierda después de la crisis del 2019″ afirmó.

“Ese proyecto quedó desarmado porque además del error de diagnóstico, suponía en la izquierda una conexión con la ciudadanía y con la calle, que una vez que llegó de vuelta el voto obligatorio, nos dimos cuenta que no era tal. Y quedó fracturada, más que la derecha, respecto de la sociedad”, remata Araos.