Harry Kane versus los chilenos: un choque mundialista y una revista inolvidable
Corría junio de 2013 y la Copa del Mundo Sub20 puso frente a frente al flamante ganador del Balón de Oro con tres prometedores atacantes nacionales. Esta es la historia.


En el ferry que cruzaba el Bósforo había un quiosco. Pequeño pero internacional. Allí compré la revista Four Four Two -una de las más populares publicaciones futboleras de Inglaterra- en cuya portada aparecían las figuras más promisorias del Mundial Sub20 que comenzaba a disputarse en Turquía. Figuraba Harry Kane, y también Nicolás Castillo. Quise regalársela al delantero de la Roja, de emergente carrera por ese entonces, pero no valoró el gesto. La miró, sin comentarios, y me la devolvió.
En aquel junio de 2013, en Antalya, la selección de Mario Salas igualó con Inglaterra en la fase de grupos: Castillo abrió la cuenta de penal a los 31′ y Kane empató a los 64′. En la cancha estaba Ángelo Henríquez, entonces en el Manchester United, y Felipe Mora entró en el minuto 86. Nadie habría apostado que aquel 9 inglés, un delantero grandote al que su propio club prestaba aL Leyton Orient y Millwall, terminaría siendo el mejor futbolista del mundo.
Pero trece años después, Kane ganó el Balón de Oro 2026, el primero de su carrera, a los 33 años, tras anotar 73 goles en la temporada con el Bayern y su selección. Mientras tanto, los tres que en Chile imaginábamos herederos de Alexis y Vargas, se quedaron en esa zona gris de las carreras correctas, nunca brillantes.
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La diferencia no fue el talento de origen, sino lo que vino después. Kane creció en una estructura que sabe esperar: préstamos escalonados, competencia exigente semana a semana, un club que nunca lo soltó del todo y una obsesión personal por perfeccionar lo que no tenía: el pase, la lectura del juego, la pegada desde lejos. Su ascenso fue lento, casi tardío, y precisamente por eso, sólido.
Los nuestros, en cambio, vivieron el vértigo al revés: Henríquez saltó demasiado pronto a un gigante donde no tenía minutos y, tras el título continental del 2015, su carrera se volvió una sucesión de maletas; Castillo, el más dotado. Fue campeón con la UC, tuvo destellos en Europa y México y ganó la Copa Centenario, pero lo frenaron las lesiones su irregularidad y una personalidad que nunca maduró; Mora fue el más constante, aunque siempre un escalón por debajo de la élite. Ninguno encontró ese lugar donde equivocarse sin pagar caro y madurar sin prisa.
Yo no puedo olvidar aquella revista del 2013, donde también estaba Pogba.
— Aldo Schiappacasse
Señalarlos a ellos sería fácil e injusto. El problema es estructural: un fútbol que exporta adolescentes como quien vende departamentos en verde, que confundió una buena Sub-20 con la generación de recambio y que, tras la época dorada, dejó de formar con método.
La prueba está en la propia historia juvenil: Turquía 2013 fue la última generación chilena en clasificar a un Mundial Sub-20 por sus propios medios. Kane no es el resultado de un milagro, sino de un sistema que lo sostuvo cuando aún no era nadie. Castillo, Henríquez y Mora fueron promesas en un país donde no sabemos cuidarlos.
Harry Kane ganó el Balón de Oro y fue portada en todo el mundo. Yo no puedo olvidar aquella revista del 2013, donde también estaba Pogba.




