Trabajar después del trabajo: la nueva rutina que está afectando el descanso de miles de personas
WhatsApp, correos y reuniones virtuales han borrado los límites entre trabajo y vida personal.


Cerrar el computador al terminar la jornada ya no necesariamente significa dejar atrás el trabajo. Las notificaciones de WhatsApp, correos electrónicos y plataformas laborales pueden mantener a las personas conectadas incluso durante las noches, fines de semana o vacaciones, generando una sensación de disponibilidad permanente.
“El problema no es solamente cuánto tiempo trabajamos, sino también cuánto tiempo sentimos que podríamos tener que trabajar”, explica Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO).
La especialista advierte que esta dinámica puede provocar una especie de “vigilancia anticipatoria”: revisar el teléfono aunque no haya llegado ninguna notificación, pensar constantemente si habrá nuevos mensajes o sentir la necesidad de comprobarlo.
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Esto termina fragmentando la atención y dificulta alcanzar períodos prolongados de descanso. “Estar físicamente fuera del trabajo no necesariamente significa estar psicológicamente fuera de él”, plantea Tartakowsky.
Cuando estar disponible se confunde con ser responsable
Uno de los principales problemas aparece cuando responder rápidamente comienza a asociarse con compromiso, eficiencia o responsabilidad. Con el tiempo, no contestar un mensaje laboral puede generar culpa o temor a ser considerado poco involucrado. Sin embargo, Tartakowsky plantea una diferencia clave: “El problema es que podemos confundir responsabilidad con disponibilidad permanente”.
A su juicio, cumplir adecuadamente con las funciones no implica estar accesible durante las 24 horas. Entre las señales que deberían llamar la atención aparecen la ansiedad al alejarse del celular, la culpa por no responder inmediatamente, revisar constantemente los mensajes, alteraciones del sueño, irritabilidad y cansancio persistente.
También puede ser una señal de alerta cuando cuesta disfrutar actividades sin mirar el teléfono o cuando, pese a estar físicamente con otras personas, la atención continúa concentrada en asuntos laborales.
Pero el problema no depende únicamente de los hábitos individuales. Tartakowsky sostiene que las organizaciones también tienen responsabilidad en construir culturas laborales que respeten los horarios y que no premien implícitamente a quienes permanecen conectados todo el tiempo. “La tecnología nos permite estar disponibles todo el tiempo, pero eso no significa que psicológicamente estemos preparados para estarlo”, concluyó.

Juan Carlos Castillo
Periodista chileno y editor web de ADN.CL, especializado en contingencia nacional, fútbol, anime y lucha...




