“Estamos tomando contacto con...”: Revelan inéditos detalles de la “segunda generación” del Caso Ovni Quebrada de Macul
El testimonio de Alejandro Hernández Lemus conecta la célebre abducción sufrida por su familia en Santiago con su propia experiencia de infancia, la presencia de un supuesto implante y una misión de servicio social y sanación.


La historia del fenómeno ufológico en Chile alberga episodios que sobrepasan el mero avistamiento y se adentran en la vivencia familiar y testimonial. Uno de los más influyentes y estudiados en el país es el Caso Quebrada de Macul, una experiencia que comenzó con la abducción de un conocido comerciante y dirigente social junto a su hijo, y que con los años derivó en un entramado de vivencias compartidas que su propia familia califica hoy como una “segunda generación” de contacto.
Aquel incidente inicial ocurrió una tarde de septiembre de 1978 en la precordillera de Santiago, cuando Alejandro Hernández Pérez y su hijo Robinson, de 12 años, tomaban un helado al interior de su automóvil Chevrolet Chevelle Malibu Classic. Alejandro Hernández Lemus, hijo del comerciante y quien en ese entonces tenía solo 6 años, evoca el impacto de verlos regresar tras el encuentro cercano a la casa familiar en Villa Macul: “Recuerdo sus rostros pálidos y manos temblorosas que pudimos ver junto a mi hermana Mónica y mi madre...”. La vivencia, profusamente difundida por medios nacionales e internacionales y debatida en jornadas científicas, dejó una huella imborrable en el núcleo familiar.
Más información

Apenas dos años después, la historia sumó un capítulo personal para el menor de la familia. Mientras se encontraba a pasos de su hogar en Villa Macul, observó una estructura luminosa suspendida sobre la cordillera: “Observo una nave con grandes luces de color amarillo, naranja, blanco y rojo fosforescente, que giraba sobre su propio eje, dejando la parte superior fija, con ventanas y dos seres con trajes ajustados en su interior, quienes observaban sonrientes, e irradiaban mucha paz”. Aunque guardó este recuerdo como una vivencia íntima durante dos décadas, el episodio reaparecería con fuerza en su etapa adulta.
El verdadero vuelco ocurrió al reunirse con el destacado psiquiatra y ufólogo Dr. Mario Dussuel Jurado para escuchar los audios originales de las entrevistas registradas tras el suceso. En esa reunión, se formuló una pregunta fulminante: “¿Recuerdas la Luz de los ocho años?”. Acto seguido, se le reveló que su avistamiento infantil pudo corresponder a una intervención de origen no humano.
>> Conoce más sobre este caso en “Luces en el cielo”:
Las repercusiones del caso no se limitaron al ámbito de la investigación ufológica. Durante la abducción vivida por su padre, los seres a bordo emitieron frases que la familia ha preservado con precisión. Con una “voz metálica”, la tripulación afirmó: “Estamos tomando contacto con personas justas”.
Hoy, tras decidir abrir de forma inédita los archivos documentales y testimoniales junto a sus hermanos Mónica y Robinson, el investigador sostiene que el acontecimiento original continuó influyendo a través de las generaciones: “El caso Ovni Quebrada de Macul no es una foto estática ni una experiencia congelada. Al contrario, evoluciona en el espiral dinámico y consciente del tiempo” concluyó.




