Tendencias

Más allá del vocabulario: la pieza clave para que los niños se comuniquen mejor

Un análisis en más de 1.800 menores demostró que el contacto constante con sus pares potencia su éxito académico futuro.

CasarsaGuru

La interacción diaria entre pares durante la etapa preescolar es un factor determinante para el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales. Distintas investigaciones han evidenciado que relacionarse, conversar y jugar con otros niños impacta directamente en las capacidades comunicativas durante la primera infancia. De este modo, el aprendizaje lingüístico trasciende los espacios de educación formal y se nutre fuertemente de las experiencias cotidianas de los menores.

Un reciente artículo publicado en Child Development sustentó esta premisa al evaluar a 1.812 niños de cuatro años pertenecientes a 453 salas de preescolar. Los hallazgos demostraron que las habilidades de los compañeros influyen de manera significativa en el lenguaje receptivo y expresivo de los menores.

En esta misma línea, otro análisis que abarcó a 338 niños de 49 salas preescolares concluyó que las competencias de los pares fomentan el crecimiento lingüístico a lo largo del año escolar, un beneficio que se observó especialmente en aquellos que iniciaban con habilidades lingüísticas más bajas.

Habilidades sociales y comunicativas

Los expertos en fonoaudiología hacen especial hincapié en que articular palabras no garantiza una interacción exitosa. “Desde la fonoaudiología observamos niños que pueden tener un vocabulario adecuado o expresarse correctamente, pero presentan dificultades al momento de utilizar esas habilidades en situaciones sociales: iniciar o mantener una conversación, respetar turnos, interpretar señales no verbales, adaptar lo que dicen según el contexto o resolver verbalmente un desacuerdo con otro niño”, explica Camila Aguilera, fonoaudióloga y gerente de Reclutamiento de BMR Health Services.

“Esto nos recuerda que hablar y comunicarse no son exactamente lo mismo”, agrega la especialista.

Más información

Por ello, instancias como compartir experiencias o negociar reglas son fundamentales para que los menores aprendan a interpretar gestos y expresiones, comprendiendo distintos puntos de vista. Además, una investigación longitudinal confirmó que poseer un buen vocabulario y comunicación social en preescolar logra predecir un mejor desempeño posterior en áreas fundamentales como matemáticas y lectura.

Señales de alerta y apoyo familiar

Para identificar posibles complicaciones que requieran la evaluación de un profesional, es fundamental que padres y profesores estén atentos a ciertas actitudes que interfieren en la vida escolar o social. Entre las señales que requieren mayor atención cuando son persistentes destacan: problemas para comprender los turnos conversacionales, inconvenientes para integrarse a juegos grupales, o una evidente frustración o evitación frecuente frente a escenarios comunicativos.

Ante este panorama, el rol de la familia y de los establecimientos educacionales resulta vital para la creación de un entorno seguro. Los especialistas recomiendan no ver a la socialización solo como algo recreativo, sino fomentar rutinas como incentivar el juego colaborativo, leer en conjunto o compartir una comida sin interrupciones.

De acuerdo con el documento Estudio en más de 1.800 niños destaca el rol de los pares en el desarrollo del lenguaje, estas simples acciones cotidianas representan valiosas oportunidades para fortalecer las competencias que acompañarán a los menores en sus futuras relaciones.