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“Verdaderas esponjas naturales”: experto explica el rol de los humedales tras dichos del Presidente Kast

El tema volvió a generar atención luego que el mandatario cuestionara el alto al desarrollo inmobiliario por “un humedal de 1.500 hectáreas que nadie usa”.

Humedal Rocuant Andalién

El valor de los humedales volvió al debate luego de que el Presidente José Antonio Kast cuestionara la extensión protegida del humedal Rocuant-Andalién, preguntando si el país tendría “un humedal de 1.500 hectáreas que nadie usa”. Sin embargo, los últimos temporales han evidenciado el papel que estos ecosistemas cumplen en la protección de las ciudades.

Las intensas lluvias en Chile volvieron a poner en evidencia el rol de los humedales para reducir el impacto de eventos meteorológicos extremos. En este contexto, expertos advierten que intervenir estos ecosistemas puede aumentar el riesgo de inundaciones en zonas urbanas.

El caso de Valdivia es un ejemplo. Recientemente, la ciudad recibió 197,61 milímetros de lluvia en un solo día, mientras que sus humedales urbanos, que abarcan cerca del 16% de su superficie, ayudaron a absorber y retener parte del exceso de agua.

Según explicó el Dr. Patricio Pacheco Cancino, académico de la Universidad de La Frontera (UFRO), estos espacios funcionan como “verdaderas esponjas naturales”, porque almacenan temporalmente el agua y reducen la velocidad con que llega a ríos, esteros y sectores urbanos.

“La vegetación que se establece en los humedales ayuda a ralentizar el flujo de agua. De esta manera, contribuyen a reducir los caudales máximos y, por lo tanto, el riesgo y la magnitud de las inundaciones en las comunidades cercanas”, sostuvo.

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Por eso, rellenarlos o drenarlos puede generar el efecto contrario. “El relleno genera una pérdida de espacio para almacenar agua por la compactación del humedal, y el drenaje elimina la capacidad de retención debido a que los canales de drenaje descargan la mayor parte del agua sobre esteros o ríos cercanos. Ambos casos pueden aumentar el riesgo de inundaciones en las zonas cercanas”, advirtió el académico UFRO.

“Conservar y restaurar humedales es también una forma de fortalecer nuestra capacidad de adaptación y reducir el riesgo para las comunidades”, aseguró Pacheco.

Además, construir sobre estos terrenos puede alterar sus vías naturales de circulación y provocar encharcamientos, saturación del suelo y anegamientos.

Ante la mayor frecuencia o intensidad de eventos extremos, Pacheco planteó que conservar y restaurar humedales es también una medida de adaptación al cambio climático, ya que contribuyen a disminuir la vulnerabilidad de las ciudades frente a las lluvias intensas.