Expertos instan a detallar la llamada Operación Sitio 2.0 de Poduje y advierten sobre entrega de terrenos “sin ciudad”
A la espera de una bajada programática detallada desde el MINVU, Déficit Cero junto a un grupo de expertos entregan alertas y recomendaciones para que esta iniciativa no se quede sólo en suelo y proyecte barrios bien conectados y viviendas consolidadas.

Minvu
Hace algunas semanas el ministro de Vivienda y Urbanismo anunció la iniciativa Operación Sitio 2.0, orientada a ampliar la oferta habitacional mediante el uso de terrenos fiscales y la habilitación de sitios urbanizados. A raíz de esto, Déficit Cero, junto a un grupo de 14 expertos en vivienda, desarrollo urbano y gestión de suelo, presentaron un conjunto de recomendaciones para su diseño e implementación.
Hasta ahora no hay mayor detalle sobre el diseño de esta medida desde el ejecutivo y, ante esto, las y los expertos advierten que, de no abordar las exigencias urbanas actuales, se corre el riesgo de reproducir problemas territoriales observados en experiencias históricas, como el crecimiento extensivo y la segregación socioespacial.Respecto a esto, Sebastián Bowen, director ejecutivo de Déficit Cero sostuvo que entregar suelo sin ciudades “es repetir los errores del pasado. La Operación Sitio 2.0 no puede quedarse en repartir lotes; el verdadero desafío de una política habitacional de Estado es transformar el suelo en barrios consolidados, bien conectados y con servicios para las familias”.
El nudo crítico de la localización
En el análisis realizado, se identifican 4.097 hectáreas con potencial de desarrollo para una Operación Sitio 2.0, equivalentes a 300.000 lotes. Sin embargo, el informe advierte que la disponibilidad física de suelo no constituye por sí sola una oportunidad inmediata: solo el 4,28% de los predios (175,6 hectáreas) cuenta con un acceso bueno o regular a Bienes Públicos Urbanos (BPU) como transporte, equipamientos y servicios básicos.
“El principal desafío de esta política no es la disponibilidad física de suelo, sino la capacidad de transformarlo en barrios consolidados e integrados a la ciudad desde el día uno. Entregar terrenos periféricos sin inversión complementaria en equipamiento es entregar suelo ‘sin ciudad’”, advirtió Bowen.
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El estudio evoca la experiencia de la Operación Sitio impulsada en la década de 1960 que, si bien permitió responder con rapidez a la urgencia habitacional de la época, cuando sólo se entregó suelo a las familias aumentaron las dificultades para consolidar las viviendas y se acrecentó la segregación urbana, dejando lecciones clave para la discusión actual.
En esa línea, el director ejecutivo de Déficit Cero explicó que la Operación Sitio de los años 60 “nos enseñó que la sola entrega de terreno no resuelve la crisis habitacional. Se requiere una estrategia desde el día uno que asegure infraestructura, transporte y un plan de consolidación a largo plazo”.
Claves para una política de Estado
Para viabilizar la Operación Sitio 2.0 garantizando calidad urbana y operatividad, el informe propone avanzar en tres dimensiones estratégicas. En primer lugar, se debe priorizar la planificación e inversión territorial evitando proyectos en sectores segregados o vulnerables; si no se dispone de suelo céntrico, plantea crear Planes Maestros y Zonas de Interés Público (ZIP) para asegurar la macrourbanización adecuada junto con equipamientos y servicios.
Luego, respecto a la operatividad de la medida, se sugiere agilizar la tramitación promoviendo la enajenación anticipada de lotes para dar certeza jurídica a las familias y flexibilizar procesos para conectar redes de servicios básicos a partir de recepciones provisorias junto con una unidad habitacional inicial, pudiendo esta ser de carácter progresivo en caso de ser necesario y constituir un estándar que asegure condiciones mínimas de habitabilidad desde la entrega del lote y oriente las futuras ampliaciones bajo criterios técnicos.
Asimismo, se recomienda reemplazar las aprobaciones individuales en las Direcciones de Obras Municipales (DOM) para viviendas tipo o industrializadas por certificaciones previas del SERVIU o DITEC. Por último, el informe recomienda ampliar el alcance de esta medida para beneficiar no solo a las familias más vulnerables, sino también a los sectores medios. La propuesta plantea que las familias de clase media puedan usar el subsidio estatal para financiar y asegurar la propiedad del terreno ya urbanizado.
Al convertirse en dueñas del sitio, ese suelo funciona como un respaldo financiero o “pie” que les permite solicitar un crédito hipotecario para construir su vivienda, sumado a un subsidio al dividendo que alivia el pago mensual. Este mecanismo facilita conectar la Operación Sitio 2.0 con programas habitacionales como el DS N°01 y el DS N°10, promoviendo el uso de viviendas industrializadas de rápida edificación y permitiendo que el sistema pase gradualmente de soluciones sin deuda a alternativas con crédito.
Con todo, el debate central de la Operación Sitio 2.0 no debe ser la cantidad de hectáreas que se traspasan, o cantidad de terrenos que se entregan, sino la calidad de los barrios que se construyen. En esa línea, Bowen sostuvo que “una política de producción de suelo se transforma en política de Estado cuando se incorporan criterios permanentes de selección, planificación, financiamiento y evaluación, independiente del gobierno que la impulse”.
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