Estudió ballet, cambió su rumbo y hoy tiene un patrimonio de US$2.600 millones a los 29 años
La exestudiante del MIT y cofundadora de Kalshi logró que el gobierno estadounidense catalogara su plataforma como un ente financiero y no como una casa de apuestas.

Getty Images / Sam Barnes
Una inquebrantable disciplina forjada en las estrictas salas de ballet de la Escola de Teatro Bolshoi en Brasil, combinada con una aguda visión analítica desarrollada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), convirtieron a Luana Lopes Lara en la multimillonaria joven (sin herencia) más rica del mundo, según la revista Forbes.
Hoy, a sus 30 años y con una fortuna personal de US$2.600 millones, la emprendedora brasileña está en el centro de una revolución financiera y regulatoria gracias a Kalshi, la plataforma que cofundó junto a Tarek Mansour. La idea, concebida tras el paso de ambos por Wall Street, partió de una premisa audaz: “financiarizarlo todo”.
Para lograrlo, crearon un mercado de predicción donde los usuarios no transan acciones tradicionales, sino que operan con los resultados de eventos futuros mediante contratos de eventos. En la práctica, el sistema ideado por Lopes Lara funciona como una amalgama entre los mercados bursátiles y Las Vegas, permitiendo a los usuarios especular directamente sobre sucesos del mundo real, desde el clima y los ganadores de los premios Oscar, hasta las elecciones presidenciales de Estados Unidos, informa la BBC.
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De la danza a Wall Street y la batalla regulatoria
El camino para legalizar este modelo de negocios, que inicialmente operaba en una delgada línea respecto a las leyes de juegos de azar, no fue sencillo. La estrategia de los fundadores consistió en registrar a Kalshi bajo la ley de materias primas, logrando en 2020 que la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) de EE.UU. la reconociera como la primera bolsa de contratos de eventos regulada a nivel federal.
El salto definitivo a la masividad ocurrió en el ámbito político. En 2023, la CFTC intentó bloquear los contratos sobre las elecciones entre Donald Trump y Kamala Harris. En una arriesgada jugada legal, Lopes Lara demandó al regulador argumentando que estos datos cumplen un rol esencial para el futuro colectivo.
En septiembre de 2024, Kalshi ganó el juicio, lanzando la primera especulación legal sobre comicios estadounidenses en más de un siglo y catapultando su aplicación al primer puesto de descargas. El fenómeno probó su peso institucional al año siguiente, cuando candidatos como Zohran Mamdani utilizaron las cuotas de la plataforma como argumento en plena campaña por la alcaldía de Nueva York.

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El boom financiero y las polémicas éticas
El impacto en el mercado ha sido meteórico. Para diciembre de 2025, Kalshi alcanzó una valoración total de US$11.000 millones, consolidando la expansión internacional de la firma con su llegada a Brasil en marzo de 2026. Sin embargo, este crecimiento ha estado acompañado de crecientes cuestionamientos éticos y regulatorios.
Aunque Lopes Lara defiende que la plataforma no es una casa de apuestas, pues la empresa solo cobra una comisión por transacción y no gana con las pérdidas del usuario, críticos apuntan a los riesgos inherentes del sistema. La preocupación central es el uso de información privilegiada, evidenciado luego de que un usuario enfrentara cargos tras ganar cientos de miles de dólares prediciendo la fecha exacta de la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela.
A esto se suma el dilema moral de especular con el sufrimiento humano. Si bien la cofundadora aseguró que existen “líneas que no vamos a cruzar”, prohibiendo transacciones sobre guerras, asesinatos o terrorismo, la plataforma ha albergado contratos sobre crisis migratorias, hambrunas en zonas de conflicto y el destino de líderes internacionales, abriendo el debate sobre si la vida pública y la geopolítica se han convertido, de manera macabra, en un simple activo financiero transable.
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