• 27 JUL 2026

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La llegada de los “carteles” al mundo digital: alertan por nuevo modelo de cibercrimen que ya afecta a Latinoamérica

Expertos advierten que DragonForce pasó de ser una banda de ransomware a una plataforma criminal con presencia en varios países de la región.

La llegada de los “carteles” al mundo digital: alertan por nuevo modelo de cibercrimen que ya afecta a Latinoamérica / Tunvarat Pruksachat

El cibercrimen estaría entrando en una nueva etapa con estructuras que funcionan como verdaderos “carteles” digitales. Así lo advierte un análisis de ESET, que puso el foco en la evolución de DragonForce, una organización de ransomware que ya registra víctimas en Latinoamérica.

Según la compañía de ciberseguridad, el grupo dejó de operar solo como una banda dedicada al secuestro de información y comenzó a transformarse en una plataforma criminal capaz de facilitar ataques a terceros.

El nuevo modelo de cibercrimen que preocupa a expertos

De acuerdo con David González, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, DragonForce pasó de ser un grupo de ransomware as a service a adoptar un modelo que sus propios operadores describen como un “cartel”.

“Esto representa la consolidación de una tendencia: el paso del ransomware como malware al ransomware como plataforma de servicios criminales”, explicó.

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En simple, ya no ofrece únicamente herramientas para atacar. También entrega infraestructura completa para que otros grupos operen, incluyendo paneles de administración, sitios de filtración de datos, sistemas de negociación y soporte técnico.

Uno de los puntos más complejos es que sus aliados pueden mantener su propia identidad. Es decir, usan servidores y herramientas de DragonForce, pero no necesariamente firman los ataques con ese nombre. Esto dificultaría establecer quién está detrás de cada caso y vuelve más resistente al ecosistema criminal.

Ataques en Latinoamérica

DragonForce apareció durante la segunda mitad de 2023 y registró sus primeras actividades en diciembre de ese año. Desde entonces, acumula cerca de 600 víctimas en más de 60 países.

Aunque Estados Unidos figura como su principal objetivo, con casi 300 incidentes registrados, también se han reportado ataques en Canadá, Australia y Reino Unido. En Latinoamérica, aparecen Brasil, Argentina, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana.

Para los expertos, el mayor riesgo de este modelo es que reduce las barreras de entrada al cibercrimen. Un actor con pocos conocimientos técnicos podría lanzar su propia campaña sin desarrollar malware ni infraestructura desde cero.

“El verdadero riesgo de DragonForce no es la aparición de un nuevo ransomware, sino de un modelo de negocio criminal”, concluyó González.

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