• 30 JUN 2026

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Del efectivo al celular: cómo China convirtió la digitalización en parte de la vida cotidiana y qué tan cerca está Chile de ese modelo

Desde pagar el metro hasta hacer las compras, el celular reemplazó al dinero y abrió un debate sobre el futuro de los pagos digitales.

ADN / JUAN ESPINOZA / Juan Espinoza

En China, el teléfono celular dejó hace tiempo de ser un dispositivo para comunicarse. Hoy es la llave para entrar al metro, pagar una compra, pedir comida, reservar un hotel o recibir un paquete en la puerta de la casa, incluso, en menos de una hora.

En aproximadamente una década, la digitalización en esta parte del mundo pasó de ser una herramienta tecnológica a convertirse en la infraestructura que sostiene gran parte de la vida cotidiana.

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El cambio es tan profundo que para muchos jóvenes chinos el dinero en efectivo es prácticamente un desconocido. “Con un solo celular puedes hacer todas las cosas: hacer compras, reservar billetes o incluso vender productos”, explica la periodista china He Beibei, creadora de contenidos en español para América Latina. “No necesitamos llevar billetes. Incluso los jóvenes nunca han visto dinero en efectivo”, sumó.

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La transformación no sólo alcanzó a las grandes empresas. Según Beibei, cualquier comerciante puede recibir pagos mediante un código QR, mientras que aplicaciones como Alipay o WeChat concentran servicios que van desde el transporte público hasta el comercio electrónico.

“Hoy podemos conseguir prácticamente cualquier cosa dentro de una hora. Si necesitamos algo urgente, lo pedimos por una aplicación y llega en media hora o una hora”, relata. “Cuando estamos en la oficina y pensamos qué vamos a cenar, pedimos verduras, huevos o carne. Cuando llegamos a casa, el paquete ya está en la puerta”, agregó.

ADN / JUAN ESPINOZA / Juan Espinoza

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Chile también avanza

Aunque la realidad chilena aún mantiene una convivencia entre efectivo y medios de pago digitales, los especialistas coinciden en que el país transita por una ruta similar. Para Sebastián Salazar, CEO y fundador de ProntoPaga, Chile ha dado pasos importantes gracias a la masificación de las transferencias electrónicas y herramientas como la CuentaRUT.

Las transferencias electrónicas son súper eficientes y la CuentaRUT ha significado una democratización del sistema de pagos”, apunta. A su juicio, el siguiente paso será consolidar sistemas interoperables de pago mediante códigos QR y continuar reduciendo la dependencia del efectivo.

El efectivo está perdiendo participación en todo el mundo. Eso permite mayor trazabilidad, seguridad y menores costos”, afirma.

ADN / JUAN ESPINOZA / Juan Espinoza

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Efectos en el comercio

La rapidez con que funciona este ecosistema digital responde a una integración que va mucho más allá de los medios de pago. George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago, indica que la verdadera transformación ocurre detrás de la pantalla.

En los últimos años hemos visto un proceso de integración bastante fuerte”, afirma. “El almacenamiento, la clasificación de productos y el registro en tiempo real de su disponibilidad han permitido que la logística sea más rápida y efectiva”, añade.

A ese desarrollo se suma la incorporación de inteligencia artificial y nuevas formas de consumo que, según Lever, obligan a las empresas a evolucionar permanentemente. “Hoy hay niveles de incorporación tecnológica que no perdonan. Si una empresa no sigue el ritmo de estos desarrollos, las brechas de competitividad aparecen muy rápido”, advierte.

Los desafíos de una sociedad completamente digital La digitalización también plantea preguntas sobre sus efectos sociales. La académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca, Natalia Bravo, sostiene que los cambios ya no son únicamente tecnológicos, sino también culturales. “Hoy el dinero dejó de doler”, afirma, aludiendo a estudios que muestran cómo los pagos digitales reducen la percepción psicológica del gasto. “Cuando acercamos el teléfono, hacemos el pago y nos vamos, desaparece parte de esa sensación de desprenderse del dinero”, expuso.

La investigadora advierte además sobre los riesgos asociados a la dependencia tecnológica, la protección de datos personales y la inclusión de quienes tienen mayores dificultades para adaptarse: “Ya no es sólo si tengo plata o no. Es si el sistema me permite comprar o no”.

Paradójicamente, la propia experiencia china demuestra que la digitalización no avanzó únicamente de la mano de la tecnología. También requirió regulaciones para proteger a quienes seguían utilizando efectivo y programas de alfabetización digital para adultos mayores. “Las regulaciones también se desarrollaron para garantizar que las personas mayores pudieran acceder a todos los aspectos de la vida cotidiana”, explica Beibei, quien recuerda que incluso las universidades para la tercera edad enseñan a utilizar aplicaciones y servicios digitales.

Quizás por eso, el mayor aprendizaje que deja la experiencia china no es la velocidad con que desaparecen los billetes, sino la capacidad de adaptar una sociedad completa a una nueva forma de vivir. Mientras China ya experimenta una vida donde el teléfono concentra gran parte de las actividades cotidianas, Chile avanza por el mismo camino. El desafío ya no parece ser si la digitalización llegará, sino cómo hacerlo sin dejar a nadie atrás.

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